TEXTOS


TESTIMONIO DE SOFIA ORDYNANC TALGHAM (NOËLLY)
HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS DEL HOLOCAUSTO EN LA EMBAJADA DE BÉLGICA
Martes 10 de Julio de 2007, 18hs. Rufino de Elizalde 2830

Sr. Embajador, Sr. Presidente de la DAIA y toda la concurrencia:

Me dirijo a Uds. muy emocionada y honrada, al haber sido elegida para homenajear a los caidos en la Shoá, a los sobrevivientes y a los salvadores. Para mi es un honor estar en esta casa a la que considero, salvando las distancias, como mi segundo hogar.

Nací un 24 de Abril de 1939 en la calle Cuilyt 38 Anderlecht Bruselas donde viví hasta los 3 años. Mi mamá y mi papá fueron deportados desde Malines Bruselas a Auschwitz en el año 1941 y 1944 respectivamente para nunca regresar. Después de estar de mano en mano, la familia Belga Eloy me recogió desde un castillo en las afueras de Bruselas y me llevaron a su hogar y a los otros 17 chicos los alojaron en diferentes casas de la localidad de Achet. La familia Eloy corrió grandes riesgos de vida ya que yo era judía, pero a pesar de eso me cuidaron. Para evitar levantar sospechas sobre mi origen judío me cambiaron el nombre de Sofía por Noelle. Sólo tenía 3 años y apenas pronunciaba alguna palabra.

Durante 5 años viví muy feliz, con mucho amor, pero mi destino señalaba otros rumbos muy difíciles de transitar con mis escasos 8 años. Al cumplir 8 años mis compañeros de escuela estudiaban para hacer la comunión. Como yo no era católica, los que yo llamo mi segunda familia, los Eloy, consultaron si debería o no tomar la comunión. Esto desencadenó el conflicto. El cura dijo que no debía tomar la comunión dado que era judía, no tengo claro cómo pero llegó a oídos del Joint, que consideró que yo debía vivir en un hogar judío y me sacó un poco violentamente de la familia que yo quería mucho y me enviaron a un orfanato. Muchos de los chicos que encontré allí fueron enviados a Israel. Fui informada de que tenía un hermano que también estaba en el orfanato. Un señor dijo que nos llevaría a la Argentina donde ibamos a tener una nueva familia. Una nueva mamá María Ini de Fernandez y un nuevo papá Roland Fernandez, sefaradies los dos. Así fue. Así llegamos a Buenos Aires. Me costó muchísimo la adaptación, extrañaba muchísimo a los Eloy, a mis queridas Georgette y Julia que tanto me habían protegido y amado, a mi vida con ellos.

Aquí en Buenos Aires se nos recibió con muchas ilusiones y generosidad pero estaban muy lejos de saber profundamente cómo era vivir una guerra. Recuerdo haber leído un artículo de Jack Fuks que decía “la guerra no terminó”. Esto me hizo reflexionar en las heridas espirituales sin cicatrizar que deja una guerra, especialmente en los niños. La que llamo mi tercera familia que me recibió en Argentina a veces no comprendía nuestros grandes temores, no sabían cómo contenernos en nuestras dificultades. Bombas, fuego, abandonos, incertidumbres, oscuridades sin palabras, los miedos por ejemplo ante ciertos ruidos extraños, ver las botas de los policías. Crecí como podía, aferrándome al amor de los que me rodearon y con los que me fue posible reconstruir al final una vida normal.

Agradezco a mi familia, mi marido, mis tres divinas hijas y, por supuesto, nietos, yernos por siempre sostenerme y en especial a la Embajada de Bélgica por la oportunidad de compartir estas reflexiones y a los encuentros en nuestra asociación Generaciones de la Shoá con otros niños de la shoá como yo que me hacen tan bien.

Mi deseo de que actos como este sirvan para educar, para la paz y mantener viva la memoria de lo que no debe repetirse nunca jamás.

Muchas gracias.

Volver a Comunicaciones

 Volver al inicio

Tuesday 31-Jul-2007 11:32 PM
© 2004-2005-2006-2007 Generaciones de la Shoá