Las siguientes preguntas
son las planteadas habitualmente por los “Revisionistas históricos”
en sus intentos de negar la existencia del holocausto. Las respuestas
fueron preparadas por Aarón Breibart, Investigador del Centro
Simón Wiesenthal:
PREGUNTAS
1.- El
holocausto fue meramente propaganda aliada.
2.- No
hay prueba alguna de que el holocausto sucedió.
3.- Las
pérdidas judías estimadas durante el holocausto están
muy exageradas. Nunca hubo 6 millones de judíos en Alemania.
4.- ¿Acaso
el Comité Internacional de la Cruz Roja no informó
que sólo 300,000 personas habían perecido en los campos
de concentración alemanes, no todos judíos?
5.- La
política nazi hacia los judíos era la emigración,
no el exterminio.
6.- No
se ha encontrado ni siquiera un documento con la firma de Hitler
que ordenara el exterminio de los judíos.
7.-
El Zyklon B era para fumigar, no era útil para el asesinato
en masas.
8.- Si
el zyklon B era tan tóxico, ¿cómo era posible
la extracción de los cuerpos de las cámaras de gas
pocos minutos después de la ejecución?
9.-
El Zyklon B es tan inflamable que una pequeña chispa a través
del sistema de ventilación o el inmenso calor creado por
los hornos cercanos podría haber resultado en una explosión.
10.- No
hay prueba alguna de que los nazis alguna vez asesinaran a alguien
en cámaras de gas.
11.- El
ingeniero norteamericano y “experto” en ejecuciones,
Fred Leuchter, probó que las “así llamadas”
cámaras de gas en Auschwitz no podían haber sido usadas
para su “supuesto” propósito.
12.- ¿Acaso
no testificó el mismo Simon Wiesenthal que no había
campos de exterminio en Alemania?
13.- Durante
años, la estadística de muerte en Auschwitz-Birkenau
había sobrepasado los 3 millones. Sin embargo, hace poco,
una placa recordatoria ubicada en el campo estima las pérdidas
en cerca de 1 millón. ¿No será
que este nuevo número implica que las pérdidas judías
durante el holocausto fueron mucho menores que las pensadas previamente?
RESPUESTAS
1.
El holocausto fue meramente propaganda aliada.
Los aliados, en realidad,
ignoraron los informes filtrados de Europa acerca del asesinato
masivo de judíos por los nazis y sus colaboradores. Aún
convencidos de su veracidad, trataron de esconder la información
a la opinión pública. El 8 de agosto de 1942, el Dr.
Gerhart Riegner, representante del Congreso Judío Mundial
en Ginebra, Suiza, solicitó al consulado norteamericano en
Suiza que informe al dirigente de los judíos norteamericanos
Rabbi Stephen S. Wise acerca del plan de exterminio de los judíos
europeos. La información le había sido dada a Riegner
por un oficial alemán de alto rango.
En el mismo año,
un militante polaco en la clandestinidad, Jan Karski, había
sido introducido en forma secreta en un campo de concentración
alemán en Polonia. Una vez fuera de él, fue enviado
a Londres por su grupo, para informar acerca de los horrores de
los que había sido testigo. Karski habló tanto con
Roosevelt como con Churchill. Sin embargo, el testimonio de Karski
no fue considerado.
Con revisar
tan sólo los periódicos principales de la época,
puede verse qué poca atención se dispensaba a las
atrocidades nazis. Si el holocausto hubiese sido mera “propaganda”,
¿por qué se habrían tomado los aliados tanto
trabajo para mantenerlo secreto?
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2.
No hay prueba de que el holocausto ocurrió.
Ningún crimen
en la historia ha estado tan bien documentado como el holocausto.
Las pruebas son multi-facéticas. Está demostrado por
una miríada de documentos, en su mayoría de autoría
nazi, capturados por las tropas aliadas antes de que los alemanes
pudieran destruirlos. Incluyen detallados informes acerca de fusilamientos
en masa y asesinatos con gas. Unos 3,000 documentos acerca de la
destrucción de la comunidad judía de Europa por los
nazis, fueron presentados por la fiscalía ante el tribunal
de crímenes de guerra en Nuremberg. Los testimonios de primera
mano de los sobrevivientes que vivenciaron los horrores de los campos
de muerte, así como los informes y confesiones de los perpetradores,
dejan pocas dudas acerca de la naturaleza de la “solución
final” de Hitler. Películas espantosas y fotos de operaciones
de matanzas y sus consecuencias pueden sólo comenzar a darnos
una imagen de la dimensión de la bestialidad nazi; también
lo proporcionan los informes de los Generales aliados así
como las tropas que se enfermaban ante lo que encontraban en los
lugares de las matanzas que acaban de liberar. Los sospechosos nazis
juzgados en los años de posguerra por crímenes de
guerra nunca arguyeron que los crímenes por los que eran
acusados eran ficticios. Decían, por el contrario, que habían,
“seguido órdenes”. La evidencia es, de hecho,
tan exhaustiva que el 9 de octubre de 1981, el juez Thomas T. Johnson
de la Corte Superior de California, sentó jurisprudencia
diciendo que "El holocausto no es un tema sujeto a discusión.
Es un suceso capaz de ser determinado de manera inmediata e indudable
por medio de recursos de certeza razonable e incontrovertible. Es,
simplemente, un hecho."
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3.
Las pérdidas judías estimadas durante el holocausto
fueron muy exageradas. Nunca hubo 6 millones de judíos en
Alemania.
Es verdad que
en Alemania vivían menos de 600,000 judíos cuando
Hitler accedió al poder en 1933. La mayoría de los
judíos asesinados por los nazis, sin embargo, no vivían
en Alemania. Residían en países invadidos por Alemania
durante la guerra, especialmente Polonia y zonas de la Unión
Soviética, donde millones de judíos habían
establecido su hogar. De hecho, el protocolo de la Conferencia de
Wannsee ( 20 de enero de 1942) un documento alemán que describe
el plan nazi para el aniquilamiento de la judería europea,
menciona más de 11 millones de judíos en el continente.
La cifra 6 millones puede ser demostrada, comparando a la población
judía de Europa de antes con la de después de la guerra.
Tomando en cuenta incluso a aquéllos que escaparon de Europa
y los otros que podían haber muerto por causas naturales,
hay cerca de 6.000.000 de personas de los que no se puede dar cuenta.
Documentos alemanes auténticos confirman la matanza de judíos
en cifras millonarias. El famoso "Korherr Report,"(por
Richard Korherr, estadístico en jefe de las SS) cita el número
de pérdidas judías como mayor a los 2,454,000 solamente
hacia fines de 1942. La guerra en Europa no terminó sino
hasta mayo de 1945. La Comisión de Investigación Anglo-americana
en su encuentro de abril de 1946, determinó el total de las
pérdidas judías en 5,721,500. Basado en los informes
estadísticos durante la guerra en ghettos, campos de concentración
y las operaciones masivas de muerte llevadas a cabo por los nazis,
el historiador y jurista internacional, Jacob Robinson, llegó
al número 5,820,960. El historiador alemán Helmut
Krausnick, determinó el número de las pérdidas
judías como cercano a los 7 millones. Aunque el número
exacto nunca será conocido, los estudiosos del holocausto
llegaron a la conclusión que redondear el número en
6 millones coincidía con toda la evidencia.
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4.
¿Acaso el Comité Internacional de la Cruz Roja no
reportó que sólo 300.000 personas habían perecido
en los campos de concentración alemanes, no todos judíos?
La Cruz Roja
nunca publicó una tal estadística, ni tampoco ofreció
un estimado del número de víctimas que perecieron
en los campos. En su boletín del 1 de febrero de 1978, la
Cruz Roja declara que nunca hizo una tal estadística, ni
mucho menos, la publicó. El número 300,000 fue realmente
tomado de un diario suizo, "Die Tat," en 1955. Esta estimación,
sin embargo, era relativa al número de alemanes perecidos
en los campos de concentración. No había mención
en ese diario de ninguna cifra de la Cruz Roja. Los negadores del
holocausto, continúan citando el dato inexistente como verdadero,
con la esperanza de que poca gente buscará la confirmación
de la fuente.
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5.
La política nazi hacia los judíos era la emigración,
no el exterminio.
Desde el principio los
nazis no ocultaron su objetivo de crear una Alemania y una Europa
“libre de judíos”. Uno de los métodos
más tempranos fue, por cierto, la emigración forzada.
Pero el 10 de noviembre de 1941, Friedrich Jeckeln, dirigente de
la policía y miembro de la alta jerarquía de los SS
recibió en Berlín la precisa instrucción de
matar a los judíos de su zona, debido a que, según
las órdenes del Fuehrer, los judíos no podrían
ya emigrar, sino que serían “evacuados”. En su
discurso del 4 de octubre de 1943 a los generales de los SS en Poznan,
el Jefe SS, Heinrich Himmler, no dejó dudas acerca del significado
de la palabra evacuación. "Me estoy refiriendo ahora
a la evacuación de los judíos, al exterminio del pueblo
judío", declaró.
" Evacuación"
había sido un eufemismo nazi para el asesinato aún
antes. En la primavera de 1940, 1,558 enfermos mentales habían
sido transferidos de sanatorios en el este y en Prusia para ser
“evacuados” cerca del campo de concentración
de Soldau. Nunca más se supo de ellos. Los nazis intentaron
esconder sus intenciones por el uso de eufemismos. “Reasentamientos”
era comúnmente usado para describir la deportación
de judíos a la cámaras de gas; aasí lo informó
el Mayor de las SS, Francke-Gricksch en un informe de 1943 acerca
de Auschwitz, en el cual señala que los “hornos de
reasentamiento” eran capaces de quemar 10,000 cuerpos por
día. A pesar de sus intentos por esquivar las acusaciones,
Victor Brack, uno de los arquitectos en jefe de los experimentos
de "eutanasia" de Hitler, testificó ante el tribunal
de crímenes de guerra en Nuremberg, que no era secreto entre
los jerarcas nazis que "los judíos serían exterminados."
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A LAS PREGUNTAS]
6.
No se encontró ni un solo documento con la firma de Hitler
en el que se ordenara el exterminio de los judíos.
Es verdad. Hitler
no iba a repetir el error que había cometido antes cuando
inicialó su “orden de eutanasia” que condenó
a más de 70,000 pacientes mentales alemanes a la muerte en
las así llamadas “instalaciones caritativas de cuidado”
como Hadamar y Grafineck. (Irónicamente, las primeras víctimas
muertas por gas por los nazis, fueron alemanes no judíos).
La protesta popular que puso en peligro su popularidad, forzó
a Hitler a abandonar su experimento eutanásico, o, al menos,
llevarlo a cabo subrepticiamente. Nunca más colocó
Hitler sus iniciales en ningún documento que lo conectara
con asesinatos en masa. Sin embargo, los historiadores pudieron
establecer con convincente certidumbre que la orden de exterminio
de millones de judíos vino directamente de Hitler. El 10
de noviembre de 1941, el elevado jerarca SS y dirigente de la policía,
Friedrich Jeckeln, recibió órdenes de liquidar la
población judía de Riga. Fue informado por su superior,
Hinrich Lohse, que se trataba "del deseo del Fuehrer".
Pocos meses antes, el jefe de la Gestapo, Heinrich Mueller, envió
un mensaje a los comandantes de los 4 Einsatzgruppen (escuadrones
móviles de muerte que actuaban en el este de Europa) indicándoles
que "el Fuehrer debía ser informado ininterrumpidamente
acerca del trabajo de los Einsatzgrupp". Durante la discusión
acerca de la liquidación de los judíos de Europa oriental,
el jefe SS Heinrich Himmler, dijo al SS Gruppenfuehrer, Gottlob
Berger, "el este ocupado debe ser liberado de judíos.
El Fuehrer ha colocado la ejecución de esta difícil
orden sobre mis hombros." La involucración de Hitler
en la "Solución final" se hizo extensiva al asesinato
con gas. El 25 de octubre de 1941 un jerarca se dirigió a
Hinrich Lohse respecto del uso de “vagones de gas” especiales,
por vía del juez alemán, Dr. Erhard Wetzel. Wetzel
había sido convocado por la Cancillería e informado
que la orden que debía preparar era, de hecho, una “orden
del Fuehrer". El 4 de febrero de 1943, Hitler igualó
el exterminio de los judíos con el “exterminio de bacterias”.
El 30 de enero, en su discurso del Reichstag 4 años antes,
Hitler había advertido que en caso de una guerra, "el
resultado será...la aniquilación de la raza judía
de Europa!" Quienes arguyen que Hitler no ordenó ni
aprobó ni siquiera sabía acerca del asesinado de millones
de judíos y otros durante el holocausto, lo hacen en flagrante
contradicción ante toda la evidencia.
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7.-
El Zyklon B era un gas fumigante. No era un agente práctico
para el asesinato en masa.
Ordinariamente,
el Zyklon B (una preparación de hidrógeno cianhídrico)
se usaba como insecticida. El hidrógeno cianhídrico,
sin embargo, es realmente más peligroso para los humanos
que para los insectos. Cuando el nivel de gas alcanza sólo
300 partes por millón, matará a la persona en pocos
minutos. La cantidad de gas requerida para matar una persona de
peso mediano es de sólo 60 mg.. Debido a que el Zyklon era,
en efecto, tan tóxico, sus fabricantes advertían al
personal de no entrar en la habitación fumigada con el gas
hasta 20 horas después de haberla aireado. Adicionalmente,
se agregó un compuesto a la preparación que emitía
un poderoso e intolerable olor, un agente que alertaba acerca de
la presencia del gas. Al comprar el Zyklon B para los campos de
muerte, los SS ordenaron al fabricante que quitara el compuesto
que advertía la presencia del gas, una indicación
clara de la intención de su uso.
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8.
Si el Zyklon B es tan altamente tóxico,¿cómo
fue posible sacar los cuerpos de las cámaras de gas pocos
minutos después de la ejecución?
Las cámaras
de muerte fueron construidas con sistemas especiales de ventilación
para sacar el gas que quedara. Además, los prisioneros encargados
de sacar los cuerpos (los sonderkommando) usaban mascarillas de
gas.
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A LAS PREGUNTAS]
9.
Si el Zyklon B es tan fácilmente inflamable, una mínima
chispa en el sistema de ventilación o el inmenso calor creado
por los hornos crematorios vecinos podía resultar en una
explosión.
El Zyklon B
explota a 60.000 partes por millón. Se requiere sólo
una concentración de 300 partes por millón para matar
una persona en unos pocos minutos. (Menos de la mitad de esa proporción
matará en menos de una hora) Claramente, la concentración
de Zyklon usada en las cámaras de gas era muy inferior a
los niveles de inflamabilidad que produciría una explosión.
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A LAS PREGUNTAS]
10.
No hay pruebas en absoluto de que los nazis mataran nunca a nadie
en cámaras de gas.
El uso de cámaras
de gas por los nazis está probado con un vasto rango de evidencia.
Los testimonios de los mismos perpetradores tanto como los relatos
de primera mano de los prisioneros, especialmente los miembros de
los "Sonderkommando" (grupos de internos forzados a sacar
los muertos de las cámaras de gas y deshacerse de sus cuerpos)
constituyen sólo una parte de la evidencia. Documentos que
incluyen planos de las instalaciones de muerte, así como
solicitudes de materiales de construcción y de Zyklon B (la
preparación mortal de hidrógeno cianhídrico
usada para las cámaras de gas en Auschwitz y Majdanek., el
monóxido de carbono fue usado en otros campos) han sobrevivido
a la guerra del mismo modo que algunas de las instalaciones de gas
mismas. Fotos clandestinas tomadas por prisioneros en Auschwitz-Birkenau
revelan también el proceso de destrucción de los cadáveres
sacados de las cámaras de gas. La fabricación, distribución
y uso del gas mortal fue claramente demostrada en el “Juicio
al Zyklon B” en marzo de 1946, en Hamburgo, Alemania. Dos
de los acusados, Bruno Tesch y Karl Weinbacher, el dueño
y el ejecutivo en jefe de una compañía que producía
el gas, fueron sentenciados a muerte luego de que las notas de sus
viajes a Auschwitz probaron que era falso su alegato de que desconocían
que el veneno era usado para matar a los internos. Jean-Claude Pressac,
quien solía ver con escepticismo el tema de las cámaras
de gas, emprendió un estudio cuidadoso de Auschwitz en el
cual analizó una gran variedad de documentos del campo, fotos,
informes y planos. Pressac, interesado en un tiempo en las teorías
negadoras del holocausto de Robert Faurisson, llegó a la
conclusión de que su escepticismo original no podía
ser ya sostenido frente a la evidencia. En 1989, la Fundación
Klarsfeld publicó su estudio, “Auschwitz: Técnica
y Operación de las Cámaras de Gas”, en el cual
Pressac demuestra el uso de las cámaras de gas en el asesinato
de cientos de miles de personas. Curiosamente, los judíos
no fueron las primeras personas muertas por gas por los nazis. Las
primeras víctimas fueron pacientes mentales alemanes condenados
por la “Orden de eutanasia” de 1939 decretada por Hitler.
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11.
El ingeniero norteamericano y “experto” en ejecuciones,
Fred Leuchter, probó que las “así llamadas”
cámaras de gas en Auschwitz no podían haber sido usadas
para su “supuesto” propósito.
Ernst Zundel, un neo-nazi
canadiense, que era juzgado en 1988 por cargos debido a la distribución
de literatura revisionista sobre el holocausto, solicitó
ayuda a Robert Baurisson, un conocido negador del holocausto. Éste,
contrató a Fred Leuchter, de Malden Massachusetts, un supuesto
ingeniero y “experto” en ejecuciones. Leuchter visitó
los campos de muerte de Auschwitz-Birkenau y Majdanek y a su regreso
a los Estados Unidos, publicó un largo informe en el que
concluye que las instalaciones examinadas “no podían
haber sido utilizadas ni seriamente consideradas para funcionar
como cámaras de gas”. Durante el juicio a Zundel, sin
embargo, fue progresivamente evidente que había algo terriblemente
equivocado en el “Informe Leuchter". Se investigaron
los antecedentes académicos del Sr Mr. Leuchter y se descubrió
que no tenía ningún título de ingeniero y que
sólo había alcanzado un título menor en historia.
La bizarra explicación de Leuchter de que cualquiera que
hubiera ido a una escuela secundaria sabía suficiente matemáticas
y ciencia como para ser un ingeniero, lo terminó de desacreditar
ante el jurado. El juez Ronald Thomas escuchó algunos extractos
del “Informe Leuchter”, juzgó la metodología
utilizada como “ridícula” y falló que
“Leuchter no tiene la pericia requerida".
La falta de capacitación
y acreditación de Leuchter resultó una perturbación
no sólo en el juicio a Zundel. Leuchter se había presentado
como ingeniero y experto en ejecuciones en varias agencias del gobierno,
entonces fue acusado por el estado de Massachusetts por su impostura.
Frente a la posibilidad de ir a prisión en caso de ser condenado,
Leuchter llegó a un acuerdo con la corte en el que admitía
que “no era ni nunca había sido registrado como ingeniero
profesional” aunque aceptaba que se había presentado
como “ingeniero capaz de ser consultado en áreas de
ingeniería concernientes a tecnología de ejecuciones”.
Como parte del humillante acuerdo Leuchter también aceptó
desistir de la distribución de cualquier otro informe de
ingeniería durante su período de prueba.
Un análisis
del “Informe Leuchter" realizado por el Profesor George
Wellers en Paris concluyó que “los cálculos
de Leuchter son absurdos... Se puede ver de múltiples maneras
hasta qué grado este experto químico (Wellers no sabía
que Leuchter no tenía ningún título de ninguna
ciencia) opera exteriormente a las “realidades del problema”.
Al terminar su análisis, Wellers caracterizó a la
interpretación de Leuchter como “falsa y absurda desde
el comienzo hasta el final". A pesar de los problemas que produjo
el informe tanto en los círculos académicos como en
los legales, Leuchter llevó su show a Alemania. Arrestado
en octubre de 1993 por incitar al odio racial, fue liberado bajo
fianza y pudo regresar a los Estados Unidos antes de ser juzgado.
Leuchter, en embargo, se negó a volver a Alemania al juicio.
La garantía por su arresto todavía está pendiente.
A pesar de la develación del auto-titulado ingeniero y de
su informe como fraudulentos, ambos siguen siendo tenidos en alta
estima entre los revisionistas del holocausto.
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12.
¿No declaró Simón Wiesenthal mismo que no hubieron
campos de exterminio en Alemania?
Los varios cientos
de campos de concentración nazis fueron en realidad todos
campos de muerte, debido a que la muerte de los internos,-sea debida
al trabajo forzado y excesivo, a las enfermedades o al hambre o
al asesinato-, era su objetivo final. Sin embargo, los nazis calificaban
como campos de exterminio, sólo a aquellos destinados expresamente
para ese fin. Se trataba de los campos de Auschwitz-Birkenau, Treblinka,
Majdanek, Sobibor, Belzec, y Chelmno, que estaban especialmente
equipados para asesinar con gas a cientos de miles de víctimas
cada uno (millones en total). Ninguno de estos seis campos estaba
en Alemania; todos estaban ubicados en Polonia. Ello se debía
a una buena razón: Polonia tenía muchos más
judíos que Alemania y que el resto de Europa occidental juntas.
Al mismo tiempo, los nazis pensaban que la relativa lejanía
de las áreas rurales polacas minimizaría los informes
de asesinatos masivos que tenían lugar allí, contribuiría
a ocultar lo que efectivamente sucedía.
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13.
Durante años, la estadística de muerte en Auschwitz-Birkenau
superaba ampliamente los 3 millones. Hace poco, sin embargo, una
placa recordatoria en el campo estima las pérdidas judías
en cerca de 1 millón. ¿No sería posible que
esta nueva cifra implique que las pérdidas judías
en el holocausto hayan sido mucho más bajas que lo pensado
previamente?
La cifra de 3-4 millones
asesinados en Auschwitz-Birkenau fue una creación de oficiales
comunistas en Polonia (y en la ex-Unión Soviética)
quienes pretendían enturbiar la unicidad del padecimiento
judío en Auschwitz. Para conseguirlo, aumentaron a propósito
el número de muertos no judíos en Auschwitz-Birkenau.
En un intento muy inteligente para disimular el engaño, los
números de las pérdidas judías se multiplicaron
al doble, de modo que fueran todavía superiores a las víctimas
no judías, aunque en una proporción mucho menor. Con
la caída del comunismo en Polonia y en la ex Unión
Soviética, los oficiales del museo de Auschwitz finalmente
bajaron el número de muertos al mismo nivel que los estimados
por los historiadores quienes, durante años, insistieron
en una cifra entre uno y un millón y medio de personas perecidas
en Auschwitz-Birkenau, 80 - 90% de las cuales eran judíos.
La cifra de 6 millones
de pérdidas judías durante el holocausto corresponde
a la cifra más baja estimada en Auschwitz.
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Traducción de Diana Wang