TEXTOS


Destino de una carta: de Iacov a Pamela.

Las coincidencias, los cruces de caminos tienen trayectorias misteriosas que mejor dejar sin dilucidar. Tan solo rendirse ante la evidencia cuando suceden.

Hélène Gutkowski es sobreviviente de la Shoá, era una niña en la década del cuarenta, en Francia y sobrevivió porque sus padres consiguieron alojarla en casa de unos granjeros en la campiña francesa. Hoy, socióloga, escritora e investigadora, es parte de Generaciones de la Shoá y está abordando un nuevo proyecto, un libro sobre los que sobrevivieron en Francia y llegaron luego a la Argentina. En ese contexto recibe decenas de testimonios y documentos que llegan a sus manos tan pronto como la gente sabe sobre su futuro libro.

Juana Pilot quien conocía el trabajo de Hélène, estaba preparando la mudanza de su casa y entre muchas cosas, encontró una carta proveniente de Francia, fechada en junio del 41. Como no pudo entender en qué idioma estaba escrita, se la acercó a Hélène para que la ayudara. Dice Hélène que es “una de estas tantas cartas desgarradoras, guardadas durante 6 o 7 décadas, ignorada su existencia las más de las veces y que salen a la luz en ocasión de una mudanza o… de la muerte de quien la tenía en su poder”. La carta, manuscrita en cirílico, resultaba indescifrable. Lea Novera, también parte de Generaciones de la Shoá le dijo que estaba escrita en ruso y era un ruego a una hermana que vivía en la Argentina, un pedido urgente de ayuda, “no permitan que tengamos que morirnos de hambre”. El autor de la carta era un tío de Juana, Iacov Peker, cuya suerte sigue siendo desconocida puesto que la madre de Juana, la destinataria, no pudo hacer nada para ayudarlo “estaba con su novia” decía con remordimientos “no pude hacer nada por ellos”. En otra carta Iacov había escrito “o nos salvamos los dos o morimos los dos”. Probablemente eso fue lo que sucedió: él y su novia son dos más de los millones de asesinados durante la Shoá.

En el Programa Aprendiz que estamos llevando adelante en Generaciones de la Shoá, una de las Aprendices es Pamela Peker, madrijá de Macabi. Y aquí se dio el misterioso cruce de caminos, dice Hélène: “Pamela es sobrina nieta de Juana y sobrina bisnieta de Iacov Peker, que en paz descanse.” Hoy Pamela está firmemente comprometida en seguir el legado de la Shoá y a transmitir su memoria. Esta carta recientemente encontrada le da una nueva razón.

Quedan picando algunos pensamientos. Uno piensa en la desesperación de los familiares que recibían estos pedidos y no podían hacer nada. Uno piensa en los diferentes medios de los que se valieron los judíos para evitar su propio asesinato y los pocos que se pudieron salvar. Uno piensa en la soledad y la impotencia, en la indiferencia concertada de un mundo que permaneció callado. ¿Cuántas cartas como éstas no llegaron a destino? ¿cuántas llegaron y no pudieron ser satisfechas?

Diana Wang

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Martes 09-Feb-2010 8:49 PM
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