TEXTOS


Intencionalistas y Funcionalistas.
Por Paúl Lustgarten.

¿ Estaba programada de antemano la destrucción de los Judíos de Europa?.

Introducción

Un magno debate, en los estudios contemporáneos sobre el Holocausto, lo constituyen las  dos corrientes históricas que han intentado comprender la forma en que se organizo el genocidio Judío durante la segunda guerra mundial.

 Ambas están de acuerdo en la enormidad del crimen cometido ¿Pero cuál fue el papel de los nazis en su conjunto?

En relación con ese tema han surgido dos corrientes de interpretación que son:

  1. Los intencionalistas: que sostienen que fue la intención de Hitler y de los Nazis, desde  los comienzos de su movimiento, eliminar a los Judíos alemanes y de los futuros territorios que ocuparían en su conquista de Europa.

  2. Los Funcionalistas: que sostienen que el genocidio Judío se planteó sobre la marcha, a menudo mediante la improvisación y como consecuencia de los resultados de la guerra y en medio de una pugna entre los diversos poderes del sistema nazi.

El término o denominación de “Intencionalistas y Funcionalistas” fue introducido por el historiador marxista ingles Tim Mason.  

Los Intencionalistas

Para un importante grupo de historiadores las preguntas sobre el origen de la “Solución Final” encuentran respuestas en la retórica antisemita de Hitler quien en los diferentes períodos de su carrera política muestra señales muy claras de materializar un objetivo final que fue el aniquilamiento de los Judíos.

De esa forma aparece Hitler como el motor de la política antisemita nazi. Manifestó siempre, en sus opiniones, una línea de pensamiento coherente en lo que al tema se relaciona. En la que pueda ser su obra más importante sobre ese aspecto (“La guerra Contra los Judíos” publicada en 1.976), Lucy Dawidowicz la extraordinaria historiadora de “El Holocausto” sostiene, no sin fundamento, que el  Führer  preparaba  el terreno para el exterminio masivo de los judíos ya en Septiembre de 1.939, con el ataque y ocupación de Polonia. Además dice que “La aniquilación de los Judíos y la guerra eran interdependientes”.

Los desordenes de la guerra proporcionaron a Hitler la cobertura necesaria para cometer los asesinatos mas atroces que conoce la historia. El régimen nazi abolió todos los códigos de guerra que se habrían usado hasta ese entonces. Ya desde Septiembre de 1.939 se vio el desarrollo de una “doble guerra”; por una parte, una guerra de conquista buscando por medios tradicionales o más bien brutales, el control y de la creación de un imperio: “El Tercer Reich” y por otra parte, la guerra contra los Judíos que según los nazis era la confrontación decisiva contra su principal enemigo  que, según Hitler y los jerarcas nazis, eran estos.

Desde esa perspectiva, la orden de exterminio en masa, a escala europea, se da en la conferencia de Vannsse, celebrada el 27 de mayo de 1.942. La mente detrás de ese diabólico plan  fue, principalmente  la de Reinhard Heyderich conocido también como “El Carnicero De Praga” o  “La Bestia Rubia”.

La orden de exterminio se deriva directamente  de las ideas de Hitler sobre los judíos. Ideas estas que ya había expresado en 1.919. No hay duda alguna sobre las intenciones de Hitler para ese entonces. La  prehistoria del reinado del nazismo y los primeros años del régimen de Hitler ofrecen a los historiadores señales indicadoras, de una disposición  por parte del movimiento nazi, de poner en práctica un programa de exterminio, o al menos una resolución, por parte de Hitler, de llevar a cabo tal programa en su sentido físico directo.

En su discurso del 30 de Enero de 1.939 Hitler fue categórico cuando dijo: “En mi vida frecuentemente fui profeta  y la mayoría se reía de mí. En todos los tiempos de mi lucha por el poder fueron mayoritariamente los judíos, que se reían de mí y de que algún día obtendría el poder de toda la nación  alemana y que entre otros  problemas resolvería también el problema Judío. Creo que las burlas del pasado han quedado atravesadas en las gargantas de los judíos alemanes.

Hoy 30 de Enero de 1.939 quiero profetizar de nuevo: “Si las finanzas Judías Internacionales dentro y fuera de Europa logran precipitar a las  naciones en una guerra mundial el resultado no será la Bolshevización del mundo y con ello la victoria del  Judaísmo, sino la aniquilación de la raza Judía en Europa”.

Pudo en diversas ocasiones camuflar o minimizar la importancia de su programa de aniquilación. Pero según Lucy Dawidowicz sus intenciones no variaron jamás. No solo Lucy Dawidowicz sustenta la tesis Intencionalista.

Historiadores de la talla de Andrea Hillgruber, Karl Dietrich Bracher, Gerard Weinberg y Claus Hildebrand también  sostienen  la misa tesis de una u otra forma.

Saúl Friedländer, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, ha argumentado que Hitler fue un antisemita extremo pero que solo decidió llevar a cabo la Solución Final a mediados de 1.941. Otro debate lo ha desatado el sociólogo Daniel Goldhagen (“Los ejecutantes voluntarios de Hitler”) quien argumenta que los alemanes ordinarios conocían y participaron en El Holocausto, y que el mismo tenía raíces profundas en un antisemitismo eliminacionista.

Muchos historiadores están en desacuerdo con esa tesis argumentando que sin lugar a dudas en Alemania existía un antisemitismo exacerbado pero que la tesis de un único antisemitismo eliminacionista es insostenible y que el exterminio era desconocido para muchos alemanes y que  tuvo que ser impuesto por el aparato dictatorial nazi. Esto tampoco es tan cierto ya que como ejemplo lo tenemos en las memorias de Víctor Kemperer quien, escondido y aislado, sabía todo lo que pasaba. 

Los Funcionalistas 

La corriente funcionalista se desarrolló en torno a importantes historiadores como Martín Broszat , Hans Momsen y Götz Aly, alemanes, Raúl Hilberg y Arno Mayer, judíos, y Christopher Browning, americano, quien sostiene esa tesis a medias y algunos otros historiadores menos conocidos. Estos historiadores sostienen  que la evolución de los objetivos nazis al compás de los acontecimientos azarosos de la política alemana y la interacción de esta y los mecanismos internos del Tercer Reich dio por resultado  El Holocausto o la Solución Final  

Sostienen los Funcionalistas de que no existía un plan previo, nazi, para la realización del Holocausto  y que ese plan se fue creando en función de las vicisitudes de la guerra.

Nos preguntamos: ¿Puede haber un plan sin una previa intención?

¿Se planifica algo antes de tener la intención de hacerlo?  Creemos que la respuesta no puede ser otra que un rotundo NO. Sostienen los funcionalistas que la radicalización asesina no puede erigirse en el punto de arranque de todo análisis en una especie de aproximación teológica porque el Tercer Reich estuvo sujeto a una temporalidad propia y es el resultado de la historia lo que se trata de analizar. Broszat  llama el aparato de represión nazi la “polícracia nazi”: Según este historiador,¡ la función de Hitler era la de garantizar la cohesión del sistema! Su voluntad personal era un factor menos determinante que el “mito del Führer, elaborado por una propaganda eficaz y omnipresente.

Este mito o esta mística tenían como objetivo movilizar las energías, integrar los diferentes estratos sociales (por el terror, la persuasión o la exclusión) y legitimar un régimen cuyos mecanismos internos escapaban en parte a sus dirigentes.

Hay tesis muy extrañas expuestas por algunos funcionalistas. Arno Mayer sostiene la tesis de que Hitler estaba más interesado en su cruzada contra el comunismo que en la Solución Final y que solo después del fracaso de la operación Barbarossa o sea la invasión a la Unión Soviética volcó sus frustraciones asesinas sobre los Judíos de Europa Oriental.

La tesis de Mayer de que el anticomunismo de Hitler prevaleció sobre su antisemitismo fue fuertemente criticado por el historiador americano Christopher Browning en su famoso libreo “The Path To Genocide”. Raúl Hilbeg explicó con demasiados detalles como los Judíos contribuyeron en su propia destrucción y como la psicología Judía tuvo influencia en esa contribución. Estudios posteriores y más documentados  desmienten las afirmaciones de Hilberg, Mayer y también de Hanna Arend.

Hay que señalar  que Hilberg y Mayer no solo son Judíos sino refugiados del nazismo. Estos antecedentes no fueron suficientes para que la Anti-Defamation League los incluyera en la lista de “Apologistas de Hitler y Revisionistas”.

Queremos señalar que no son solo los Negadores del Holocausto quienes tuercen la verdad  creando equivalencias inmorales. Hay otras tesis que también hacen daño.

Recientemente, una síntesis de las dos escuelas ha emergido. Síntesis esta, que ha sido expuestas por diversos historiadores tales como el canadiense Michael Marrus, el historiador israelí Yehuda  Bauer el historiador británico Ian Kershaw y el americano Christopher Bowning quienes sostienen que Hitler si constituyo la fuerza motora que produjo el Holocausto pero que no tenía un plan de largo alcance y que muchas de las iniciativas para la realización  de El Holocausto vinieron, desde abajo, en  un esfuerzo por complacer los deseos de Hitler.   

 

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Lunes 07-Sep-2009 7:11 PM
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