SALVADORES DESCONOCIDOS
GIOVANNI PALATUCCI, EL "SCHINDLER ITALIANO"
Por M. Wolf, USA (publicado en The Forward).
Traducción del Idish: Lea Zajac Novera
Durante los terribles años de fuego, cuando el mundo observaba con sangre fría el aniquilamiento y el derramamiento de sangre del pueblo judío y el mundo callaba, existieron algunos seres humanos - los Justos -,quienes, arriesgando su propia vida, salvaron de la muerte a miles y miles de seres humanos judíos.
Sobre estos salvadores se ha escrito una cantidad de artículos, ensayos y monografías y seguramente con el tiempo nos vamos a enterar de otros salvadores, que ya no están entre los vivos. Sobre uno de ellos, el "Shindler" italiano, Giovanni Palatucci, es nuestro artículo. Giovanni Palatucci nació el 31 de mayo de 1909 en Montale, provincia Avellino, en la región de Irpío, en la familia de Felice y Angela Molinari. Una gran influencia sobre su carácter, su educación y Sobre su punto de vista sobre el mundo, tuvieron sus dos tíos, Antonio y Alfonso, ambos Obispos, docentes del Colegio Teológico en Nápoles y también su tío, Giusseppe Palatucci, el Obispo de Campania. Después de terminar el Liceo, Giovanni es llamado al ejército donde llega a ser oficial. En 1932, a la edad de 23 años, termina la Universidad de Turín y obtiene el Diploma en Jurisprudencia. En 1936 empieza a trabajar como Inspector General Ejecutivo Interino para asuntos de Seguridad Pública. El 15 de noviembre de 1937 lo mandan a la ciudad de Fiume, una ciudad que en aquél momento se convierte en refugio para miles de judíos escapados de países europeos. Allí lo nombran Inspector de la Policía Central y Jefe para la sección para Extranjeros. Muy rápido, su puesto lo acerca a la real, terrible situación antisemita, donde él demuestra una excepcional, valiente y humana actitud hacia el pueblo judío. En una carta a sus padres, del 1º de diciembre de 1941, escribe Giovanni: "Tengo aquí la oportunidad de hacer algo bueno". La gente me está muy agradecida por ello. Otras novedades sobre mi no tengo para contarles. Realmente nada particular. Ese "algo bueno", significaba salvar de la muerte miles y miles de vidas, sin considerar la peligrosísima situación de aquellos terribles días. Paúl Danton, el representante de Italia para el primer Encuentro de Judíos Sobrevivientes en Lodz, en 1945, terminada la guerra, en su discurso subrayó, que Palatucci, teniendo el derecho oficial de otorgar a extranjeros Certificados de Residencia Temporaria, pudo salvar de esa manera de la muerte más de 6000 judíos.
Giovanni Palatucci era un católico profundamente creyente. Quedaron muchos documentos donde consta, que durante muchos años, él se negó a colaborar en la persecución a judíos. Hasta se negó a abandonar Fiume en abril de 1939, cuando el Ministerio donde él prestaba servicios se mudó de Roma, a Caserta. Rudolf Gerani, un judío de la élite de Fiume, a quien mandaron luego a Israel para honrar y eternizar el nombre de Giovanni, contó sobre él: "fue uno de los más valientes jóvenes católicos, durante la primera "acción salvadora" en 1939, cuando la GESTAPO planificó arrestar y luego aniquilar 800 refugiados judíos, él me avisó a mi. Yo entonces me dirigí a mi amigo, el Obispo Isidoro Main, quien los escondió en las instalaciones de su propia Abadía." En 1940 fueron arrestados todos los judíos de Fiume y alrededores y confinados en el Lager (campo de concentración) de Campania. En aquellos difíciles días, Giovanni, más de una vez se dirigía a su tío, el Obispo de Campania, Giusseppe Mario Palatucci. Giovanni trató a los perseguidos con una inmensa bondad, sensibilidad y generosidad, demostrando amor hacia el género humano y enorme piedad hacia el pueblo judío. Giovanni entendía las injusticias, la tan terrible e inhumana situación sanitaria, hambre y miseria que reinaban en el Laguer en el que seguían subsistiendo, sobre todo los refugiados de Yugoslavia, y junto con su tío, el Obispo, aprovechó todos los medios para salvarlos de las torturas y la muerte. En el artículo "El aporte del Vaticano en la salvación de judíos" que fue publicado en el diario israelí "Haboker" (La mañana), el 10 de agosto de 1952, describe Gerani especialmente su propia historia: "El arresto y encierro en el Laguer de Campania". En su carta, recalca que la mayoría de ellos eran de Piume y solamente gracias al lugareño Obispo Mario Palatucci, muchos de ellos se salvaron de la muerte. Él constantemente se encontraba entre miles de gente nuestra, ayudaba a todo nivel y nos animaba. Su altruismo no tenía límites. Hasta se sacó fotos con nosotros, los "condenados" y "malditos".
El 25 de septiembre, el abogado Nie Max Dirgrik, mandó una especial carta de agradecimiento y sus propios respetos a Giovanni y su tío, el Obispo de Campania de parte de los salvados judíos de la muerte. Más adelante describe dicho abogado el especial odio que le tenían a Giovanni sus superiores. Soñaba abrir una propia oficina jurídica después de la guerra y llevar a juicio a todos los asesinos de guerra, que " se empeñaban en convencernos, que un corazón no es más que un pedazo de carne. Nos prohibieron pensar y obrar según sentían nuestros corazones y nuestra religión", cuenta en su carta el abogado sobre el héroe y santo Giovanni. El 23 de junio de 1943, uno de los "altos inspectores" revisó el trabajo de la Sección Policial para Extranjeros, el que dirigía Giovanni y se encontró con que en los registros figuraban únicamente los nombres de los que hacía mucho abandonaron Italia. El furioso Inspector dejó constancia de que Giovanni deliberadamente no cumplió con su trabajo. De muchos documentos surge que, por todos los medios, Giovanni impedía el arresto de judíos. A menudo retenía órdenes de arresto o personalmente acompañaba a muchos a lo de su tío, el Obispo de Campania y desde allí los enviaba a particulares de su confianza para esconderlos hasta el fin de la guerra.
En noviembre de 1943 las hordas nazis ocupan Fiume y sus alrededores. Forman una zona militar especial, bajo el mando del asesino de la S.S Fridrich Rainer (maldito sea su nombre), quien tenía un poder ilimitado. El Estado Italiano deja de existir. El destino de Fiume y sus habitantes es transferido a las manos del Capitán de S.S. Hopener. En esa desesperante situación Giovanni resuelve quedarse en Fiume y toma sobre su personal responsabilidad la Jefatura (en realidad ya inexistente) de la Central Policial. Al mismo tiempo no entrega un solo judío a los criminales nazis, y arriesgando su propia vida, sigue como antes, salvando vidas de una muerte segura. El Embajador de Suiza avisa a Giovanni que lo amenaza un terrible peligro, y le propone ayuda para irse a Suiza. Pero Giovanni rechaza el plan y le pide al Embajador que salve a una mujer que él ama y agrega que él no encuentra fuerzas para dejar en manos de los nazis a los judíos de Fiume. Además, bajo el seudónimo de Danieli se contacta con los partisanos italianos y les ayuda a unirse con los conspiradores anti-hitlerianos. Quema el registro de los refugiados y los lleva al puerto de Bari, y desde allí, con algunas embarcaciones los manda a varios países neutrales. Pero los nazis, a través de informaciones de provocadores y espías, allanan su casa. Giovanni, como embrujado, se entrega al trabajo para salvar a los perseguidos judíos. Convence a la Administración de la ciudad de no entregar a los nazis ninguna información sin su previa indicación y, cuando el Capitán de Gestapo organiza la "gran cacería de los judíos", Palatucci avisa previamente a la comunidad judía y ayuda a muchos a esconderse. El capitán de la S.S. llega a la conclusión de que fue engañado. Los partisanos proponen a Palatucci que abandone Fiume, pero otra vez se niega y permanece en la ciudad. El 10 de septiembre de 1944 es arrestado y confinado en la prisión de Trieste. El 22 de octubre lo trasladan al campo de concentración de Dachau. Debido al hambre, las torturas y los trabajos forzados, abandona este mundo a la edad de 36 años, el 10 de abril de 1945. Según algunas versiones, es fusilado. Apenas unos días antes de la liberación.
Los judíos de Fiume, los que lograron sobrevivir la tragedia, las tortura y el terror de los campos de exterminio, se unieron después de la guerra con el deseo de rendir homenaje, considerándolo una santa deuda de honor a su Salvador Giovanni Palatucci. Más de 400 judíos, todos salvados gracias a las intervenciones del joven héroe, decidieron plantar un parque en la ciudad de Ramat Gan y ponerle a dicho parque y la Avenida que lleva al mismo: "HEROE, HERMANO Y AMIGO GIOVANNI PALATUCCI". El 9 de abril de 1953, en nombre del Comité Memorial el Intendente de aquel momento, Abraham Krinitzi, invitó oficialmente a los dos tíos Obispos, a participar de la ceremonia. El Obispo Giusseppe Mario Palatucci, contestó con gran alegría y aseguró que sin falta iría. La prensa y no sólo la israelí, comentó ampliamente éste acontecimiento. Con los Himnos Nacionales de Italia e Israel, el 23 de 1953, comenzó la ceremonia, en la que se plantaron 36 árboles (los años que vivió Giovanni) en la calle que lleva su nombre. Lamentablemente, el gobierno italiano, bajo diversos pretextos, se negó a reconocer las acciones de Giovanni. Pero el 19 de mayo de 1995, el Presidente de Italia de aquel momento, Oscar Luigi Scalfaro, en nombre de la Policía Italiana, otorgó una Medalla de Oro a Giovanni por sus "aportes a la ciudadanía". En 1996, los judíos italianos, obsequiaron a la Regional de la Policía de la ciudad de Avellino, donde sirvió toda su vida, un extraordinario retrato, obsequio del famoso pintor judío Giorgio Reconio, con una dedicatoria: "con amor y agradecimiento del Pueblo Judío a la Patria de Giovanni Palatucci"
La Avenida que lleva su nombre es una de las más hermosas. Se encuentra entre Ramat Gan y Tel Aviv. El Director del Comité Central del Keren Kayemet (Fondo Judío Nacional), informó acerca de una nueva iniciativa: sobre la Colina Yehuda, cerca de Jerusalén, se plantó un pequeño bosque, que lleva el nombre de Giovanni. La plantación se inició el 10 de febrero de 1955, en el 10º aniversario de su muerte y se encuentra al lado del Bosque de los mártires aniquilados por los nazis. El nombre de Giovanni está grabado en la entrada al Parque, en la Avenida de los Justos, cerca de Iad Vashem, donde grandes piedras negras descansan sobre las cenizas de los mártires asesinados en los Campos de Concentración.
Hace algunas semanas, un amigo de New York me avisó que la Antidiffamation League otorgó a Giovanni Palatucci el nombre: Care Award To Courage, premio al heroísmo y el Vaticano se prepara para declararlo Santo.
Para nosotros, sin duda, Giovanni Palatucci es un SANTO. Gloria y Honor a este gran Hombre.