Como descendiente
de sobrevivientes de la Shoá, reconozco y acepto mi lugar
en la historia judía y acepto los mandatos que mi promesa
determina.
Nací
en un lugar y en un tiempo muy distantes de la oscuridad y los horrores
que sufrieron mis antepasados. Sin embargo, a través de sus
memorias y las historias que he escuchado, sé lo que estuvieron
forzados a soportar. Sé de dónde vienen, quiénes
han sido y en quiénes se convirtieron. Sé que intentaron
aniquilarlos, así como a la cultura y al espíritu
de mi familia y el del pueblo judío.
Dedico esta
promesa a mis antepasados, que sufrieron, soportaron y sobrevivieron
y, también a quiénes fueron menos afortunados y perecieron.
Por los judíos
asesinados, hombres, mujeres y niños, digo: no olvidaré.
Por la vida
judía destruida en toda su variedad y esplendor, digo: no
olvidaré. Prometo recordar.
Por quiénes
arriesgaron sus vidas persiguiendo la justicia y que salvaron judíos,
digo: no olvidaré. Y aprenderé con su ejemplo.
Prometo hacer
preguntas y no tener miedo. Si ya es muy tarde para preguntar a
mis antepasados, preguntare a otros sobrevivientes. Leeré
testimonios, escucharé relatos y miraré videos para
saber y no olvidar.
Prometo aprender
y luego enseñar a mis hijos las historias y la historia de
aquel tiempo.
Prometo defender
la existencia del Estado de Israel.
Prometo abrazar
los valores judíos que trataré de sostener y difundir
en mi comunidad.
Según
aprendí de mis antepasados, todos los judíos fueron
torturados del mismo modo sin importar su practica religiosa o sus
creencias. Todos los judíos estamos conectados y ligados
por la historia. Tratare de mantener la unión del pueblo
judío.
Hemos sido
creados iguales. Prometo dedicarme a tratar a los demás con
dignidad, bondad y respeto. Prometo combatir el odio hacia cualquier
grupo humano, no aceptarlo en silencio aun cuando no esté
directamente afectado. Me dedicaré a perseguir la paz, la
justicia y la libertad para toda la gente.
Siento orgullo
por la fuerza y el coraje de mis antepasados.
Soy un descendiente
de la Shoá.
Estoy aquí
para recordar y continuar con el legado.
Leído
por los nietos en julio de 2002 en el Encuentro de Chicago. Propuesto
como una de las lecturas que los más jóvenes pueden
hacer en toda conmemoración familiar ligada a la vida judía.
Traducción: Diana Wang.