Aceptamos la
obligación de este legado.
Somos la primera
generación nacida después de la oscuridad. A través
de los recuerdos de nuestros padres, sus palabras y silencios, estamos
ligados a la aniquilación de la vida judia cuyos ecos permean
en nuestra conciencia.
Dedicamos esta
promesa a ustedes, nuestros padres, que sufrieron y sobrevivieron.
A nuestros abuelos, que perecieron en las llamas. A nuestros hermanos
y hermanas desaparecidos, más de un millón de niños
brutalmente asesinados. Por los seis millones cuya resistencia física
y espiritual, aun en campos y en guetos, ejemplifica el compromiso
de nuestro pueblo con la vida. Prometemos recordar.
Enseñaremos
a nuestros hijos a preservar para siempre el espíritu judío
desarraigado que no podrá ser destruido.
Contaremos
al mundo acerca de la profundidad en la que puede hundirse la humanidad,
y las alturas que puede alcanzar, incluso desde el infierno mismo.
Lucharemos
contra el antisemitismo y todas las otras formas de odio racial
dedicándonos a defender la libertad por medio de la palabra.
Afirmamos nuestro
compromiso con el Estado de Israel y con la continuidad de la vida
judía en nuestro lugar de residencia.
Nos prometemos
sostener la unidad del pueblo judío.
Somos sus hijos.
Estamos aquí.
Leído
en hebreo, inglés, idish, ladino y ruso en el Kotel (Muro
de los lamentos), 18-6-81, en la ceremonia de clausura del World
Gathering of Jewish Holocaust Survivors. Traducción: Diana
Wang.