Última reunión: martes 8 de abril, 2003.
Nos encontramos en la sede de la Fundación Memoria del Holocausto-Museo de la SHoá, alrededor de una mesa grande, como las de las cenas familiares. Caras conocidas (Eva, Patricia, Marga, Mende, Marisha, Sammy, Berta), caras nuevas (Rosa, Rita, Java, Felisa, Jorge, Nora, Julia, Malka) la misma expectativa,parecida emoción. Nos recibió Graciela Jinich, la Directora Ejecutiva de la Fundación, con palabras de bienvenida y contento por nuestra presencia. Algunas gaseosas, sándwichitos de miga, galletitas, una torta de ricota, circulaban por la mesa acompañando nuestras palabras, miradas, emociones, silencios.
Dos momentos
La reunión tuvo dos momentos claramente diferentes y profundamente complementarios.
Un primer momento de conocernos, a partir de todos nuestros nombres , junto con los cuales venían esos aspectos de nuestras biografías que nos hermanan tanto: lugares de nacimiento (Austria, Ucrania,Usbekistán, Polonia, Argentina, Israel), itinerarios, documentos, lugar en la constelación familiar (hijo único, hijo mayor...), padres vivos o no, los caminos de entrada al país, el lugar de cada uno y su familia en la comunidad judía (involucrados, alejados, "más o menos") y lo que eso determinaba... Definiciones de pertenencia: quién es hijo de sobrevivientes y quién no (uno de nosotros dudaba de serlo, pero mencionó que su padre había perdido una familia anterior en la Shoá) recordando la eterna discusión entre los sobrevivientes acerca de "desde qué lado del alambrado se había estado" como marcador de pertenencia y hasta jerarquías de dolor.
Sugiero -como hice en otras ocasiones- que tomemos las definiciones amplias y abarcativas, que son las que toma la Claims Conference en sus planes de reconocimiento de derechos a una compensación económica. Es sobreviviente de la Shoá todo aquél judío que vio alterado el desarrollo normal de su vida por haber vivido bajo la ocupación nazi, sea que hubiera estado en un campo de exterminio, sea que hubiera tenido que huír de su lugar, sea gracias a una identidad falsa o a un escondite seguro. Igualmente, somos hijos de sobrevivientes los que hemos sido criados en una familia en la que uno o ambos progenitores fueron sobrevivientes según la definición anterior.
Fue este primer momento, el del encuentro con esos temas esenciales que nos definen y en los que a veces, como dice el poema que está como epígrafe,nos dibujandifusos.
Un segundo momento nos sumergió delleno en el aquí y ahora, tal vez en lo más prospectivo del sentido de nuestro encuentro. El tema de la guerra en Irak y la alineación de Israel a favor de los Estados Unidos,nos pone a los judíos -ante los ojos de muchos-enel lugar vulnerable de los perpetradores.Expresamos el desconcierto,el conflicto y el desgarramiento que sentimos al oponernos a la guerray a esta guerra por un lado y por el otro a apoyar enfáticamente la existencia de Israel. El dolor de los ataques antisionistas que se ven y oyen en las marchas pacifistas, el vernos a nosotros mismos en los ojos de los otros, ojos que evocan la mirada antijudía con la que fueron mirados nuestros padres, y, al mismo tiempo, ser testigosencarnados de las consecuencias humanas de las guerras, las injusticias y las arbitrariedades, nos convoca a una honda reflexión e intentos de encuentro de sentidos dignos y que recuperen la eticidad patognomómica de nuestra definición de lo judío. Tantas palabras para decir que nos encontramos en este "lío" ideológico, de miradas y prejuicios, de lugares y luchas. Convinimos en pensar en gente que pudieran ayudarnos a pensar en nuestra posición tanto como judíos como de hijos de sobrevivientes de la Shoá, en ver la conciliación de la ética con el pragmatismo.
Decía que fue éste un momento apasionado y, otra vez, la oportunidad de compartir estas incertidumbres, este conflicto, en un grupo como el nuestro fue altamente benefactor porque reconocimos nuestro conflicto interior en las palabras de los otros. Quedamos en ver si encontrábamos personas esclarecidas en el tema del lugar de lo judío ante esta guerra para que nos provocaran nuevas y mejores reflexiones. Invito en este sentido a sugerencias (tiene que ser gente que, conociendo el aspecto geopolítico envuelto, sea capaz de pensar desde la perspectiva de lo judío, lo ético). Mientras, hay algún material que también invito que circulemos entre nosotros. Les envié la nota de Jack Fuchs que mencionó Patricia y por sugerencia de Marisha, un artículo de Eliahu Toker sobre el conflicto palestino-israelí que habla desde ese lugar de la ética judía -dolorosa, desgarrada, conciente- que estamos buscando, uno de Marcos Aguinis.
Para la próxima reunión, veré con la gente de la Fundación qué lunes -es la noche que convinimos- del mes de mayo está disponible el lugar.
Mientras, dos invitaciones :
1) la que viene de Niños de la Shoá para compartir el festejo de Pesaj el lunes 21 en Melincué 3655 a las 20.30hs.
2) El próximo martes 15 de abril se realizará un acto de gran importancia: La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires reconocerá la labor en pos de la ética humanística y los derechos humanos del grupo Niños de la Shoá en Argentina y su film testimonial "Aquellos niños". Será a las 18.30 hs en el Palacio Legislativo, Perú 160 en el Salón Dorado. La importancia que le atribuimos a este reconocimiento es su provenencia de un ámbito gubernamental. Es un acto similar al Museo del Holocausto de Washington que pertenece al gobierno de los Estados Unidos, sus empleados son empleados del gobierno, no pertenece a ninguna institución judía. Los que quieran venir, háganmelo saber que conseguiremos entradas.
Les recuerdo que estamos próximos a la conmemoración del Día de la Shoá (el acto central comunitario será el 18 de abril). Los sobrevivientes dicen, no sin razón, que temen qué pasará con la memoria de la shoá cuando ellos ya no estén. Charles Papiernik lo asume de lleno y propone que el relato de la Shoá forme parte del relato de Pesaj.
Con un abrazo fraternal, Diana