TEXTOS DE LA SEGUNDA REUNIÓN.
Queridos amigos,
nos hemos encontrado -éramos trece - el jueves pasado (21-11-02).
Decidimos volver a vernos en aproximadamente un mes, el 19 de diciembre. Todavía no tenemos fijado el lugar ni la hora. Será probablemente alrededor de las 21, horario que permitirá que estén los que trabajan hasta tarde.
Como cierre de la reunión, leímos tres textos. Uno, es el legado de los sobrevivientes de la Shoá leído en el primer encuentro de sobrevivientes que se realizó en junio del 81 en Jerusalem. El segundo, es la aceptación del legado, leído por los hijos de sobrevivientes, en el mismo acto. El tercero, es la promesa de los descendientes, que fue leído por los nietos en julio de este año en el encuentro que tuvimos en Chicago. Son textos que hablan de las tres generaciones. Los compañeros me han pedido que se los envíe por e-mail, cosa que hago a todos porque son textos muy ricos.
El texto leído en hebreo, inglés, idish, ladino y ruso en el Kotel (Muro de los lamentos), 18-6-81, en la ceremonia de clausura del World Gathering of Jewish Holocaust Survivors fue:
El Legado de los Sobrevivientes del Holocausto
Hacemos esta promesa. La hacemos a la sombra de llamas cuyas lenguas hieren el alma de nuestro pueblo. Prometemos en nombre de nuestros padres y nuestros niños muertos. Prometemos, con nuestra tristeza oculta, nuestra fe renovada. Prometemos no permitir que la memoria lacerada de nuestros seis millones muertos sea borrada. Los vimos con hambre y miedo. Los vimos queriendo luchar. Los vimos en la
soledad de la noche, leales a sus creencias. En los umbrales de la muerte, los vimos.
Recibimos en silencio su silencio. Unimos sus lágrimas a las nuestras. Deportaciones, ejecuciones, tumbas colectivas, campos de muerte. Oraciones mudas, gritos de rebelión, desesperación, rollos desgarrados. Ciudades y pueblos, aldeas y villorrios. Los jóvenes, los viejos, los ricos, los pobres, los luchadores de los
guetos y los partisanos, los académicos, los soñadores mesiánicos, caras enfurecidas, puños en alto. Como nubes de fuego, se han desvanecido.
Hacemos esta promesa: nuestra visión se hace palabra, para ser entregada de padre a hijo, de madre a hija, de generación a generación. Recordaremos lo que los asesinos alemanes y sus cómplices le hicieron a nuestra gente. Los recordaremos con furia y con desprecio. Recordaremos lo que un mundo indiferente nos hizo y lo que se hizo a sí mismo. Recordaremos a las víctimas con orgullo y con dolor. Recordaremos el valor de los Justos gentiles.También recordaremos los milagros del renacimiento judio en la tierra de nuestros antepasados, en el independiente Estado de Israel. Acá, pioneros y luchadores le regresaron la dignidad a nuestra gente, la majestad de la nacionalidad. Desde las ruinas de sus vidas, huérfanos y viudas construyeron sus hogares y viejas-nuevas fortalezas en nuestra tierra redimida. Hasta el final de nuestros días recordaremos a aquéllos que tuvieron y pusieron en práctica su sueño -nuestro sueño- de redención.
Hacemos esta promesa aquí, en Jerusalem, nuestro eterno santuario espiritual. Que nuestro legado permanezca como una roca del Muro del Templo. Puesto que aquí arden las plegarias y los recuerdos. Arden y arden y no serán consumidos.
Aceptación de la segunda generación
(también leída en Jerusalem en 1981).
Aceptamos la obligación de este legado.
Somos la primera generación nacida después de la oscuridad. A través de los recuerdos de nuestros padres, sus palabras y silencios, estamos ligados a la aniquilación de la vida judia cuyos ecos permean en nuestra conciencia.
Dedicamos esta promesa a ustedes, nuestros padres, que sufrieron y sobrevivieron. A nuestros abuelos, que perecieron en las llamas. A nuestros hermanos y hermanas desaparecidos, más de un millón de niños
brutalmente asesinados. Por los seis millones cuya resistencia física y espiritual, aun en campos y en guetos, ejemplifica el compromiso de nuestro pueblo con la vida. Prometemos recordar.
Enseñaremos a nuestros hijos a preservar para siempre el espíritu judío desarraigado que no podrá ser destruido.
Contaremos al mundo acerca de la profundidad en la que puede hundirse la humanidad, y las alturas que puede alcanzar, incluso desde el infierno mismo.
Lucharemos contra el antisemitismo y todas las otras formas de odio racial dedicandonos a defender la libertad por medio de la palabra.
Afirmamos nuestro compromiso con el Estado de Israel y con la continuidad de la vida judía en nuestro lugar de residencia.
Nos prometemos sostener la unidad del pueblo judío.
Somos sus hijos.
Estamos aquí.
El legado de los descendientes
(leído en Chicago en julio 2002, propuesto como una de las lecturas que los más jóvenes puden hacer en toda conmemoración familiar ligada a la vida judía)
Como descendiente de sobrevivientes de la Shoá, reconozco y acepto mi lugar en la historia judía y acepto los mandatos que mi promesa determina.
Nací en un lugar y en un tiempo muy distantes de la oscuridad y los horrores que sufrieron mis antepasados. Sin embargo, a través de sus memorias y las historias que he escuchado, sé lo que estuvieron
forzados a soportar. Sé de dónde vienen, quiénes han sido y en quiénes se convirtieron. Sé que intentaron aniquilarlos, así como a la cultura y al espíritu de mi familia y el del pueblo judío.
Dedico esta promesa a mis antepasados, que sufrieron, soportaron y sobrevivieron y, también a quiénes fueron menos afortunados y perecieron.
Por los judíos asesinados, hombres, mujeres y niños, digo: no olvidaré.
Por la vida judía destruida en toda su variedad y esplendor, digo: no olvidaré. Prometo recordar.
Por quiénes arriesgaron sus vidas persiguiendo la justicia y que salvaron judíos, digo: no olvidaré. Y aprenderé con su ejemplo.
Prometo hacer preguntas y no tener miedo. Si ya es muy tarde para preguntar a mis antepasados, preguntare a otros sobrevivientes. Leeré testimonios, escucharé relatos y miraré videos para saber y no olvidar.
Prometo aprender y luego enseñar a mis hijos las historias y la historia de aquel tiempo.
Prometo defender la existencia del Estado de Israel.
Prometo abrazar los valores judíos que trataré de sostener y difundir en mi comunidad.
Según aprendí de mis antepasados, todos los judíos fueron torturados del mismo modo sin importar su practica religiosa o sus creencias.Todos los judíos estamos conectados y ligados por la historia. Tratare de mantener la unión del pueblo judio.
Hemos sido creados iguales. Prometo dedicarme a tratar a los demás con dignidad, bondad y respeto. Prometo combatir el odio hacia cualquier grupo humano, no aceptarlo en silencio aun cuando no esté directamente afectado. Me dedicaré a perseguir la paz, la justicia y la libertad para toda la gente.
Siento orgullo por la fuerza y el coraje de mis antepasados.
Soy un descendiente de la Shoá.
Estoy aquí para recordar y continuar con el legado.
Para los que estén en Buenos Aires, puedan y quieran, nos vemos el 19 de diciembre. Ya avisaré la dirección y la hora.
Un afectuoso abrazo,
Diana
Diana Wang
Florida - Argentina
http//www.hexabus.com/personal/Diana/index.html