HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS DEL HOLOCAUSTO EN LA EMBAJADA DE BÉLGICA
Martes 10 de Julio de 2007, 18hs. Rufino de Elizalde 2830
En la embajada de Bélgica de la Argentina se rindió un homenaje a las víctimas del Holocausto/Shoá el 10 de julio a las 18hs.. Dirigieron la palabra el embajador de ese país, Koenraad Rouvroy, el presidente de la DAIA, Aldo Donzis y una sobreviviente. Con la realización de este acto, la DAIA continúa con su compromiso de recordar a los mártires del Holocausto, tal como ya se hizo en las embajadas de Hungría, Francia, Rumania, Eslovaquia, Suiza, los Países Bajos, Italia, Austria y Alemania. Estos homenajes, mediante los cuales la DAIA responde a los objetivos planteados en su misión, son resultado del trabajo del Grupo de Trabajo para la Cooperación Internacional en Educación, Rememoración e Investigación del Holocausto (Task Force de la Shoa), de la cual la Argentina y Bélgica forman parte.
Nota enviada por Diana Wang
La sobreviviente que habló es nuestra querida Noëllý (su historia está en "Los niños escondidos. Del Holocausto a Buenos Aires"), sobreviviente -"niña" de la Shoá- miembro de Generaciones de la Shoá en Argentina. Nacida en Bélgica, fue entregada a un orfanato por su madre antes de su deportación. De allí fue adoptada por una familia belga que no solo le salvó la vida sino que la quiso y la educó amorosamente. El Joint la trajo a la Argentina con la intención de que se criara en un hogar judío y aquí fue adoptada por una familia sefaradí. Arrancada dos veces de sus madres, como ella misma dice "tuve tres madres" y las numera, madre número 1 -la biológica, askenazí-, madre número 2 -la salvadora cristiana en Bélgica-, madre número 3 -la judía sefaradí en Argentina-. Su nombre, Noëlly, le fue puesto en el segundo hogar, porque llegó cerca de navidad (se dice Noël en francés), lo que fue su segundo nacimiento. En realidad se llama Sofía (del griego, sabiduría). Su palabra y su presencia dieron carnadura y hondo sentido al homenaje en la embajada, porque SABE en su propia carne de traslados, de arrancamientos, de adaptaciones, de resignificaciones. Para ella la Shoá no es un concepto. Es su vida. Sabe de qué se trata.
TESTIMONIO DE SOFIA ORDYNANC TALGHAM (NOËLLY)
Sr. Embajador, Sr. Presidente de la DAIA y toda la concurrencia:
Me dirijo a Uds. muy emocionada y honrada, al haber sido elegida para homenajear a los caidos en la Shoá, a los sobrevivientes y a los salvadores. Para mi es un honor estar en esta casa a la que considero, salvando las distancias, como mi segundo hogar.
Nací un 24 de Abril de 1939 en la calle Cuilyt 38 Anderlecht Bruselas donde viví hasta los 3 años. Mi mamá y mi papá fueron deportados desde Malines Bruselas a Auschwitz en el año 1941 y 1944 respectivamente para nunca regresar. Después de estar de mano en mano, la familia Belga Eloy me recogió desde un castillo en las afueras de Bruselas y me llevaron a su hogar y a los otros 17 chicos los alojaron en diferentes casas de la localidad de Achet. La familia Eloy corrió grandes riesgos de vida ya que yo era judía, pero a pesar de eso me cuidaron. Para evitar levantar sospechas sobre mi origen judío me cambiaron el nombre de Sofía por Noelle. Sólo tenía 3 años y apenas pronunciaba alguna palabra.
Durante 5 años viví muy feliz, con mucho amor, pero mi destino señalaba otros rumbos muy difíciles de transitar con mis escasos 8 años. Al cumplir 8 años mis compañeros de escuela estudiaban para hacer la comunión. Como yo no era católica, los que yo llamo mi segunda familia, los Eloy, consultaron si debería o no tomar la comunión. Esto desencadenó el conflicto. El cura dijo que no debía tomar la comunión dado que era judía, no tengo claro cómo pero llegó a oídos del Joint, que consideró que yo debía vivir en un hogar judío y me sacó un poco violentamente de la familia que yo quería mucho y me enviaron a un orfanato. Muchos de los chicos que encontré allí fueron enviados a Israel. Fui informada de que tenía un hermano que también estaba en el orfanato. Un señor dijo que nos llevaría a la Argentina donde ibamos a tener una nueva familia. Una nueva mamá María Ini de Fernandez y un nuevo papá Roland Fernandez, sefaradies los dos. Así fue. Así llegamos a Buenos Aires. Me costó muchísimo la adaptación, extrañaba muchísimo a los Eloy, a mis queridas Georgette y Julia que tanto me habían protegido y amado, a mi vida con ellos.
Aquí en Buenos Aires se nos recibió con muchas ilusiones y generosidad pero estaban muy lejos de saber profundamente cómo era vivir una guerra. Recuerdo haber leído un artículo de Jack Fuks que decía “la guerra no terminó”. Esto me hizo reflexionar en las heridas espirituales sin cicatrizar que deja una guerra, especialmente en los niños. La que llamo mi tercera familia que me recibió en Argentina a veces no comprendía nuestros grandes temores, no sabían cómo contenernos en nuestras dificultades. Bombas, fuego, abandonos, incertidumbres, oscuridades sin palabras, los miedos por ejemplo ante ciertos ruidos extraños, ver las botas de los policías. Crecí como podía, aferrándome al amor de los que me rodearon y con los que me fue posible reconstruir al final una vida normal.
Agradezco a mi familia, mi marido, mis tres divinas hijas y, por supuesto, nietos, yernos por siempre sostenerme y en especial a la Embajada de Bélgica por la oportunidad de compartir estas reflexiones y a los encuentros en nuestra asociación Generaciones de la Shoá con otros niños de la shoá como yo que me hacen tan bien.
Mi deseo de que actos como este sirvan para educar, para la paz y mantener viva la memoria de lo que no debe repetirse nunca jamás.
Muchas gracias. |
Volver a Otras Actividades 2007
Volver
a Actividades
Volver
al inicio |