Homenaje a Giorgio Perlasca en CIDiCSef.
Actividad auspiciada institucionalmente por Generaciones de la Shoá
Miércoles 13 de Junio de 2007, 18:30hs. en CIDiCSef, Salguero 758
Invitación
En ocasión del homenaje a Giorgio Perlasca
el Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí
y el Instituto Italiano de Cultura tienen el agrado de invitar a Ud.
a la conferencia "Un Justo entre las Naciones: Giorgio Perlasca"
a cargo de Ennio Bíspuri, Director del Instituto Italiano de Cultura.
Miércoles 13 de Junio del corriente año,
en la sede del CIDICSEF Salguero 758, a las 18:30 hs.
HOMENAJE A GIORGIO PERLASCA
por Hélène Gutkowski
Buenas noches…. Bienvenidos a todos!
Hace apenas una semana, leíamos una noticia escalofriante acerca de un descubrimiento hecho en Ucrania donde los obreros que trabajaban sobre un gasoducto cerca de Odessa, descubrieron una fosa común donde habían sido arrojados unos 5000 Judíos fusilados durante la invasión nazí a Rusia…
Un día después, el miércoles pasado, nos conmovió otro artículo: el Museo del Holocausto de Jerusalén acababa de recibir el diario de una adolescente judía, Rutka Laskier quien, durante la ocupación alemana a Polonia e intuyendo lo que iba a suceder, lo escribió para dejar algo de sí y antes de ser deportada a Auschwitz, se lo confió a una joven amiga polaca.
Casualmente, Ana Frank, esa otra adolescente judía cuyo diario todos hemos leído, hubiese cumplido ayer, 78 años…
Son infinidad los hechos relacionados con esa etapa negra de la humanidad que todavía nos convocan día a día, 62 años después de finalizada la 2ª Guerra Mundial. Hemos leído miles de artículos y libros acerca de los horrores de la Shoá, hemos visto decenas de películas, pero siguen apareciendo noticias que nos estremecen, de esas noticias que nos hacen descreer de los valores morales de los seres humanos, de esas noticias que serían capaces de hundirnos en el más negro pesimismo si no supiésemos que frente a tal magnitud del Mal, también hubo seres que se rehusaron a ser espectadores pasivos y que se animaron, a pesar de los riesgos que tales conductas entrañaban, a poner en práctica los valores de solidaridad y coraje cívico que las religiones y la educación les habían enseñado.
Todos aquellos que milagrosamente escaparon de las persecuciones y de las redadas, todos aquellos a quienes les tocó, de los males el menor, me refiero a aquellos, quienes como yo, tuvieron que vivir escondidos para sobrevivir, todos ellos, si pueden hoy contar su historia es porque en su camino tuvieron la suerte de encontrar a un salvador o a varios.
Van revelándose hechos que nos reconcilian con el género humano, las gestas de Raúl Wallenberg y Ángel Sanz Bris, las estrategias del matrimonio Schindler o la increíble figura de Irena Sendler que hoy tiene 97 años y tiene en su haber el haber sacado del Ghetto de Varsovia a más de 2500 niños judíos… En estos últimos años, van revelándose más y más nombres de personas que dignificaron el ser… un ser humano.
Sin ir más lejos, mañana, en Buenos Aires, en la Embajada de Austria, se inaugura una muestra que rinde tributo a decenas de personas austriacas que se rehusaron a considerar a los Judíos como pertenecientes a una raza inferior y enemiga, y violaron concientemente las órdenes aberrantes de su gobierno.
Le pido al Dr Ennio Bíspurri sepa disculparme si me excedí en esta presentación, es que la que habla en este momento lo hace, no sólo desde su papel de Secretaria General de CIDICSEF, sino desde la visión de la niña que fue entre 1942 y 1945, una niña escondida en casa de una familia francesa que se arriesgó a cobijarla; una niña cuyos padres y hermano también sobrevivieron, en otro lugar y gracias a otra pareja francesa, una niña que hoy es una más entre las muchas personas en el mundo que están empeñadas en hacer reconocer a sus salvadores como Justos.
Porque el Justo simboliza lo humano, la esencia misma de la idea de Libre albedrío del hombre que elige el Bien frente al Mal o a la pasividad, y porque CIDICSEF, en tanto institución sefaradí, tiene una profunda ligazón con Italia, viene hoy el Dr Bíspurri a hablarnos de Giorgio Perlasca. |
Perlasca, Giorgio
(1910-1992)
Ciudadano italiano que se hizo pasar por diplomático español en Hungría del 1o de diciembre de 1944 al 16 de enero de 1945. Durante el invierno de 1944 salvó a miles de judíos de los nazis y del Holcausto.
Partidario del fascismo, Giorgio Perlasca participó en la conquista de Etiopía por Italia en 1935-1936 y en la Guerra Civil Española en 1936-1937; su colaboración con las fuerzas nacionalistas del general Francisco Franco le valió un diploma de reconocimiento.Sin embargo, se desilusionó del fascismo a causa de la alianza con el nazismo y del antisemitismo. En 1941, durante un viaje de negocios en Yugoslavia, presenció el trato denigrante que recibían los judíos. En marzo de 1944 estaba en Hungría cuando el país fue invadido por Alemania.
iorgio Perlasca no había vuelto a Italia cuando ésta fue invadida por el ejército alemán en 1943, debido a su posición antinazi, y, sintiéndose amenazado tras un breve paso por una cárcel húngara, se dirigió a la legación española en busca de ayuda. Gracias a sus relaciones y al diploma de reconocimiento recibido en España, obtuvo un pasaporte español de Ángel Sanz Briz, encargado de negocios en la embajada, con el nombre de Jorge Perlasca y comenzó a trabajar en la legación, ocupándose de visitar y ayudar a los refugiados alojados en casas que recibían protección diplomática por parte de países neutrales, entre ellos España.
Al abandonar Sanz Briz la ciudad por temor al ejército soviético que avanzaba sobre Budapest, Giorgio Perlasca se presentó ante las autoridades húngaras como su reemplazante, utilizando documentos falsificados. Como representante español, Giorgio Perlasca advirtió al Ministerio del Exterior húngaro que no perjudicase los intereses de España en Hungría, ya que se arriesgaban a represalias contra ciudadanos húngaros que vivían en España. Con esta amenaza Giorgio Perlasca trató de defender a más de 2.200 judíos que se encontraban en las casas protegidas. Además continuó visitándolos y suministrándoles provisiones pese a la escasez reinante en la ciudad sitiada. También se asoció a las peticiones presentadas por otros representantes de países neutrales y por el nuncio del Vaticano Angelo Rotta, para que fuesen mejoradas las condiciones de la población judía, especialmente los niños.
El 6 de enero de 1945, contados días antes de la caída de Budapest en manos de la Unión Soviética, Raoul Wallenberg de Suecia, Carl Lutz de Suiza y Giorgio Perlasca, se encontraron con el Ministro del Interior húngaro para amenazarlo con represalias por parte de los Aliados, si los húngaros y los alemanes se atrevían a ejecutar los planes de liquidación del gueto judío en Budapest y si atacaban a sus protegidos en las casas que se encontraban en el “gueto internacional”. De este modo lograron salvarlos.
El 9 de junio de 1988, Giorgio Perlasca fue honrado por Yad Vashem como “Justo de las Naciones”. |
Film: 'El Cónsul Perlasca'
'El Cónsul Perlasca', nueva película que se estrena, relata la gesta de un italo-español salvador de judíos. El film narra cómo, en la Budapest filonazi de 1944, el italiano Giorgio Perlasca se fingió cónsul español para proseguir en su tarea de salvamento de judíos, iniciada por el embajador Ángel Sanz Briz.
Los casos de Perlasca y Sanz Briz ilustran la contradictoria política del general Franco respecto al judaísmo.
La extraordinaria peripecia del italiano Giorgio Perlasca, convertido por avatares de la historia en el español Jorge Perlasca, ilustra cómo el coraje crece ante la ignominia, y también cómo algunos regímenes dictatoriales presentan contradicciones que, inexplicablemente, contribuyen a salvar vidas.
La película "El cónsul Perlasca", dirigida por Alberto Negrin, narra cómo Giorgio Perlasca, simpatizante fascista que combatió en el bando nacional durante la Guerra Civil, se hizo pasar por cónsul español en Budapest durante 45 días, entre diciembre de 1944 y enero de 1945, para salvar judíos iniciada por el embajador Ángel Sanz Briz, obligado a cerrar la legación diplomática y a trasladarse a Suiza.
En octubre de 1944, el nuevo Gobierno filonazi de Hungría, comenzó la persecución antisemita, y Sanz Briz, luego llamado el ángel de Budapest, desempolvó un decreto de 1924 del general Primo de Rivera, que concedía la nacionalidad española a los judíos sefardíes (descendientes de los expulsados en 1492 por los Reyes Católicos).
Con la tácita aquiescencia del Gobierno franquista -que compaginaba sin problemas la teoría del "conjudeo-masónico" con el apoyo a judíos perseguidos-, Sanz Briz se lanzó a dar documentos otorgando la nacionalidad a sefardíes y no sefardíes, tarea en la que le ayudó Perlasca. El italiano, que se encontraba en Budapest comprando carne para el Ejército de su país, se presentó en la embajada cuando el armisticio de 1943 entre Italia y los aliados le convirtió en prisionero de alemanes y húngaros.
Perlasca logró huir, y mostró a Sanz Briz una carta manuscrita del general Franco, dada durante la Guerra Civil, que decía: "Querido camarada: en cualquier parte del mundo en que te encuentres, dirígete a las embajadas españolas". De un plumazo, Sanz Briz le entregó un pasaporte español convirtiéndolo en Jorge Perlasca. Los desvelos de ambos condujeron a la salvación de 5.200 judíos húngaros, a quienes Sanz Briz alojó en casas junto al Danubio, protegidas por letreros que rezaban "anexo a la legación española".
Cada semana enviaba un camión de comida, a la espera que las autoridades húngaras les concedieran el salvoconducto para salir del país. Pero, a fines de 1944, cuando era evidente que los aliados iban a ganar la guerra, Madrid, para no reconocer al Gobierno nazi húngaro, ordenó al embajador que cerrara la legación y se trasladara a Suiza. Fue entonces cuando Perlasca, de 34 años, aseguró que Sanz Briz estaba de misión en Berna, y, fingiéndose cónsul, continuó protegiendo a los judíos que quedaban en las casas y otorgando pasaportes.
Cuando el Ejército Rojo liberó Budapest, Perlasca regresó a Italia, y envió una carta a Madrid explicando lo hecho: "Me atrevo a pensar que el pleno éxito de mi obra, por sus altas cualidades humanitarias, no desdice el decoro de España y de sus grandes tradiciones civiles...".
Giorgio Perlasca no contó a nadie su gesta, hasta que un grupo de protegidos le localizó en 1988 y le cubrió de homenajes. Murió en 1992, y su nombre figura, junto al de Sanz Briz, con el título de Justos de las Naciones en Yad Vashem de Jerusalén. A su hijo le puso el nombre de Franco.
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