Acto en memoria de las víctimas de la Shoá
El domingo 11 de abril de 2010 se realizó en el cementerio de La Tablada un acto en recordación y honor de las víctimas judías durante la Shoá.

En un día soleado y límpido los sobrevivientes y sus descendientes se congregaron alrededor del monumento que recuerda a la Shoá. Encendieron las seis antorchas escucharon el mensaje del rabino Daniel Goldman, el Malé Rajamim cantado por el rabino Ruben Szaferstein y el kadish recitado por ambos. Leon Gzmot, en nombre de los sobrevivientes, dirigió unas palabras a las que se sumó espontáneamente Dora Cederboim, hija de sobrevivientes. Aida Ender, leyó el poema “Izkor” de Abba Kovner. El acto fue conducido por Feigue Machabansky y culminó con el himno partisano entonado por todos.
Convocado por Sherit Hapleitá y Generaciones de la Shoá en Argentina, contó con la presencia del presidente de AMIA, Guillermo Borger, el presidente honorario de Sherit Hapleitá, Jose Moskovits y los presidentes del Museo de la Shoá, Mario Feferbaum, de Sherit Hapleitá, León Grzmot y de Generaciones de la Shoá, Diana Wang.
“Izkor” de Abba Kovner
Recordemos a nuestros hermanos y hermanas , las casas en la ciudad y en el campo
Las calles del la aldea bulliciosas como un río
Y el solitario paradero
El anciano y su rostro
La Joven y sus trenzas
El bebe
Las miles de comunidades de Israel y sus humanos
Toda la colectividad de los judíos
Que sucumbió en el exterminio en manos de el asesino Nazi
Quien grito y cayo en su grito
La mujer abrazando a su bebe y que sus brazos se desplomaron
El bebe cuyos dedos buscan el pezón materno y este esta azul de frío
Las piernas
Las piernas que buscaron salida y ya no había
Y las manos cerrándose en puños
Y los puños que levantaron el hierro
Y el hierro que se transformo en el arma de la esperanza , de la desesperación y de la rebelión
Y ellos de corazón generoso
Y ellos con sus ojos abiertos
Son los que se arrojaron sin posibilidad de salvar
Recordemos el día , su mediodía
El sol que ascendió sobre el altar sangriento
Los cielos altos y mudos
Recordemos los montículos de cenizas debajo de los jardines florecientes
Recordara el vivo a sus muertos
Porque ellos nos enfrentan
Y sus ojos alrededor
Y no cesaremos , no cesaremos hasta que seamos dignos a su memoria