
Crónica redactada por Diana Wang.
El lunes pasado, 5 de abril, nos reunimos a compartir el séder de Pésaj. En un clima cordial y cálido, nos re-encontramos, nos saludamos y nos regocijamos con vernos y estar juntos. Para los sobrevivientes y sus descendientes, toda ocasión de celebrar la vida es preciada y preciosa. Más de sesenta personas nos reunimos para contarnos, como todos los años, la historia que nos es común.
No estaba Dina esta vez para poner las mesas, adornar los floreros, estar pendiente de que todo estuviera lindo y heimish. En su memoria pusimos nuestra casa lo más linda que pudimos y la nombramos y la extrañamos.
Bendijimos las velas y el vino, leímos entre todos nuestra Hagadá, cantamos juntos las canciones tradicionales, brindamos las 4 veces correspondientes, nos hicimos las preguntas, las contestamos y reflexionamos sobre el sentido ético del Pésaj. Entreabrimos la puerta para que Eliahu Hanaví y todo aquel que lo precise pueda entrar y recibir de nuestras manos el apoyo que podamos dar.

Nos acompañaron un grupo de jóvenes, los que participan del Proyecto Aprendiz. Pusieron un toque de frescura a nuestras arrugas y canas y nos regalaron la esperanza de que el día de mañana estarán tomando la posta que dejaremos y que lo harán con responsabilidad y entusiasmo. Su presencia fue una caricia para todos los que trabajamos en honrar la memoria, en aprender y en enseñar lo que haya que aprender y enseñar de la Shoá.

Junto a los jóvenes, los aprendices, estaban los sobrevivientes, sus maestros, y ver la relación establecida en cada una de las parejas nos llenó de satisfacción. Junto con la comida que estaba riquísima, de la única forma que se puede expresar es con un "a mejaie" estentóreo.

Adjuntamos un comentario enviado por Guillermo Rinaldi, el marido de Irene Dab:
“La cena conmemorativa de Peisaj del lunes por la noche tuvo una singularidad que me gustaría destacar. La presencia de un grupo de jóvenes le otorgó a la festividad un carácter muy particular, fue notorio el riquísimo intercambio generacional. Eso me hizo recordar unas palabras de Carlos Fuentes “los jóvenes nos traen las noticias del porvenir. Los mayores nos aseguramos que no olviden las novedades del pasado.” Así sentí que estaba ocurriendo y pude vivenciar como se establecía una cálida intercomunicación de mutuo afecto entre todos. Los jóvenes trajeron su entusiasmo, su vitalidad y su alegría, los mayores felices de compartir con ellos. Fue todo muy conmovedor, les felicito. Guillermo”
También un fragmento del comentario de Ani Balbaryski:
“fue un placer absoluto estar presente en el seder del dia lunes. Salió todo EXCELENTE mi reconocimiento para quienes lo lograron: alegre, rico, aimij, mas alla del afecto que cada uno de nosotros tiene hacia el lugar y la gente, estuvo hermoso. Ani”
Con un cordial saludo, será, como decían nuestros antepasados en Europa: "el año que viene en Jerusalém".



