Tuvo lugar el lunes 20 de octubre, una nueva reunión de los encuentros que tienen lugar por cuarto año consecutivo entre hijos de sobrevivientes judíos de la Shoá e hijos de alemanes no judíos cuyos padres estuvieron en Alemania durante el período nazi. La iniciativa del diálogo es obra de quien fuera ministro de la embajada de Alemania, Stefan Schluetter, y de Diana Wang, presidenta de Generaciones de la Shoá en Argentina. Siguiendo el modelo propuesto por "One by one", una organización que funciona en varios países propendiendo el diálogo de sectores en conflicto, comenzaron las actividades en Argentina con el objetivo de tender puentes entre hijos de los que estuvieron en posiciones opuestas, en este caso, hijos de víctimas e hijos de perpetradores y los respectivos atravesamientos en sus historias personales, cada uno con su especificidad y subjetividad. Escuchar y conocer permite no solo tender puentes conversacionales superadores de dolor y resentimiento por un lado y de vergüenza y culpa por el otro, sino, y más esencialmente, aprender a ejercitar un modelo humanístico para hacer posible la convivencia. Hijos de sobrevivientes judíos, miembros de Generaciones de la Shoá, miembros de la comunidad alemana local y alemanes venidos de Alemania por motivos laborales (entre otros, el embajador de Alemania y la directora del Pestalozzi) vieron juntos "Un judío común y corriente" film alemán que confronta puntos álgidos, irritantes, dolorosamente verdaderos tanto de lo judío como de lo alemán tanto en su historia como en su manifestación actual. El film es multifacético y permite acercamientos a temáticas no siempre encaradas de manera frontal (antisemitismo y el nuevo y compensador filosemitismo, las dificultades en nombrar a lo judío y los eufemismos, la buena voluntad que encubre culpa o dificultad, las sensibilidades en juego, las herencias y sus pesos, etc). El diálogo posterior fue sumamente enriquecedor debido al compromiso de los participantes, todos de la misma generación salvo un pasante alemán, miembro de la tercera generación, que compartió la forma en que la condición de judío en Alemania es vivida por los jóvenes en la actualidad dejando una puerta abierta a la esperanza tal vez debido al paso del tiempo, a la educación en valores cívicos y responsables o simplemente a la frescura natural de los jóvenes.
El prejuicio antijudío europeo construido, sostenido y abonado durante quince siglos no puede ser diluido en pocos años pero este grupo de diálogo es un paso más en ese sentido.