Crónica de Diana Wang
Tuvimos el lunes 16 de julio el privilegio de contar con la visita de Manfredo Levín convocado, supuestamente, para hablarnos de la vida judía en Alemania entre las dos grandes guerras del siglo XX. Su erudición, su sapiencia, su increíble memoria, excedió el propósito de su charla y nos dejó a todos con la boca abierta (por la sorpresa y las ganas de más). De lo que se le preguntara podía desgranar información valiosa, sabrosa, plena de anécdotas y datos fácticos que la documentaban. Para ponernos en contexto mencionó los 2.000 años de vida judía en la zona, dato desconocido para casi todos nosotros. Venidos la mayoría de Polonia, solemos señalar los 1.000 años de vida judía en esa zona como un período largo. En lo que hoy es Alemania, igual que en Roma, la presencia judía duplica esos años, con pruebas que se remiten indudablemente a comienzos del siglo IV (antes del comienzo del imperio de Constantino que instituyó a la Iglesia Católica como eje del Imperio bizantino, el comienzo político de la Iglesia como institución).
Imposible resumir -además no recuerdo todo lo que dijo- su relato hilvanado "como si lo estuviera leyendo" según dijera uno de los asistentes. Y no solo el relato, también las fotos, las imágenes que pintan y hablan por sí mismas y que resultan concretas e imborrables. Por ejemplo, la primera foto de su grupo en la escuela primaria, en Berlín, allá por el 33 cuando el nazismo acababa de ascender. Entre el grupo de unos 40 chicos de 6 ó 7 años, se veía uno, en un costado, vestido con el uniforme pardo de las SA, la fuerza de choque nazi. Contó Levín que ya al año siguiente eran unos 20 los que estaban así vestidos.
Durante dos horas que se hicieron cortas, no paró de hablar, siempre de manera pausada, meditada y -para placer de todos- con una elección de vocabulario y una sintaxis a los que ya no estamos acostumbrados. Estos tiempos de zapping e información instantánea nos han hecho olvidar el don de la oratoria, del buen decir que Manfredo Levín ejercita y nos regala.
Quedamos tan encantados y tan deseosos de seguir escuchándolo que lo hemos "conminado" a volver. Tal vez para que nos hable de música, tema que domina también, de la música en Alemania en aquellos años.
Recuperar toda esta experiencia, honrarla, aprender de ella, es parte de lo que nos proponemos en Generaciones de la Shoá.
|