HACE 500 AÑOS NOS ECHARON
HOY ESPAÑA QUIERE SABER DE NOSOTROS
Tuvimos la oportunidad de escuchar al Sr. David Galante, originario de Rodas, Sobreviviente de Auschwitz, quien nos contó acerca de su experiencia reciente en España donde fue recibido por los Reyes.
Las dos reivindicaciones de David Galante
Tuvimos el lunes 19 de marzo, la primera reunión del año. Nos visitó David Galante y su señora, Raquel, lo que fue un verdadero privilegio. Hélène Gutkowski hizo la presentación que puso en contexto su relato histórico y geográfico -con mapa incluido- y propuso las preguntas. Testigo, documento vivo, David habló y contó desde las entrañas y desde su honda y sosegada sensiblidad. Los rodesíes y su experiencia en Auschwitz..., hemos tenido la posibilidad de iluminar otro de los tantos rincones oscuros que aún tenemos sobre la Shoá.

David y Raquel estuvieron hace pocas semanas en España, homenajeados por los reyes en un acto en el que también estuvo presente la plana mayor del gobierno español. David y otros once sobrevivientes sefaradíes "volvieron" a la tierra de la que habían sido echados 500 años atrás. Volvieron también de la abyección de Auschwitz, de ese otro destierro de lo humano. Desde que se instituyó el 27 de enero como de rememoración de la Shoá, es la segunda vez que España homenajea a las víctimas.
De entre lo oído, mencionaré unas pocas cosas, para que quienes no pudieron estar compartan aunque sea a la distancia algo de la riqueza compartida.

Hablamos del desconocimiento que suele tenerse acerca de lo vivido por los judíos sefaradíes durante la Shoá. El exterminio de las poblaciones de Salónica, Rodas, Cos, por mencionar solo tres, el padecimiento a la llegada a los sitios de concentración que, sumado al de todos los demás, se agregaba la imposibilidad de conexión debido al desconocimiento del idish, lo que impedía la comunicación con los otros prisioneros y la comprensión de las órdenes nazis. Contó David que fue duramente golpeado en una ocasión por no entender lo que un oficial le estaba diciendo. También supimos que en un año tan avanzado como 1943, los judíos del Egeo no tenían demasiada idea de lo que estaba pasando con sus hermanos en Europa. Fue un desconocimiento a dos vías.
A la pregunta de qué había sentido en el momento del encuentro con los reyes, si venganza, si satisfacción, David respondió: reivindicación, tanto por la expulsión de España como por la Shoá.
Entre los otros sobrevivientes homenajeados en la recepción y homenaje, encontró David a un viejo amigo de su adolescencia, un ex-compañero de Auschwitz a quien no veía desde entonces. Además de la emoción del encuentro, supo recién entonces lo que le había pasado a su propio hermano. David inmigró en la Argentina junto con su hermano, compartió con él todos los años hasta su reciente fallecimiento y nunca habían hablado de lo que le había pasado durante la Shoá en los tiempos en los que estuvieron separados. Recién lo supo en este encuentro, 60 años después, por boca de este viejo amigo.

El corolario de la reunión y lo que terminó de ponernos, literalmente "la piel de gallina", fue el comentario de Judith Horvat. David había contado que en Auschwiz, una vez que estaba vaciando las letrinas cerca de la ventana de la cocina, alguien tiró por allí un pan y él lo tomó con desesperación. "Gracias a eso viví un día más" murmuró emocionado. Judith permaneció en silencio. Al finalizar la reunión, en un corrillo de pocas personas, dijo: "Yo estaba con mi mamá en la cocina de Auschwitz. Una vez me animé a tirar un pan por la ventana y me descubrieron. Me dieron una paliza impresionante. Hoy pienso que la paliza valió la pena porque tal vez salvé una vida".