ACTIVIDADES


Fiesta de fin de año
14/12/2006, Casa de Marión

Con la satisfacción de haber culminado la publicación del libro "El legado de los salvadores" luego de un año muy trabajoso y que tuvo momentos dolorosos tanto a nivel del grupo por la pérdida del querido Rolando Drut, como a nivel de la guerra entre Israel y Hezbollah, nos reunimos para terminar juntos este nuevo período. Fué el Jueves 14 de Diciembre en la casa de Marion que año tras año nos ofrece y recibe generosamente.

Inés Grimland se presentó con su espectáculo "Cuentos y Cantos, tango y cumbia", junto con una pareja colombiana con sus instrumentos típicos que aportaron la alegría del trópico y la fuerza de la vida.

Fué un gran gusto vernos de manera festiva y despedir juntos otro año de trabajo empecinado en el sostén de la memoria.

Las que siguen, son algunas de las fotos de esa noche. Si desea ver TODAS las fotos, puede hacerlo haciendo click para ver los álbumes de Aida y las de Diana.

 

  

 

  

 

Recuerde que puede ver TODAS las fotos, puede hacerlo haciendo click para ver los álbumes de Aida y las de Diana.

Texto de Silvia Degen
Doctoranda alemana

Queridos amigos,

Ayer por la noche, jueves 14 de diciembre, nos reunimos en nuestra fiesta de fin de año. En ella, además de los agradecimientos, reconocimientos, recuento de la labor del año y de los proyectos para el 2007, se despidió Sylvia Degen. Se trata de una doctoranda alemana que tradujo al alemán el tercer capítulo de mi libro "Los niños escondidos" y lo tomó como base para su tesis de doctorado. Dentro de ese mismo proyecto planeó su visita a Buenos Aires para conocer a los protagonistas del libro así como las actividades de nuestra asociación. Como despedida a esta visita, nos leyó el siguiente texto que dejó para nosotros. A continuación en sus dos versiones, en castellano -traducido por ella misma- y en el original alemán.

Diana

Agradecimiento a Generaciones de la Shoá
(Para la fiesta anual el 14 de diciembre de 2006)

La fiesta de hoy marca para Ustedes el fin de año y para mí el final de mi estancia aquí en Buenos Aires, que comenzó en octubre con el Congreso Latinoamericano para el Aprendizaje y la Enseñanza del Holocausto-Shoá.

Cuando llegué era una completa desconocida para la mayoría de Ustedes,  una chica que se ocupó en su tesis de los „Niños Escondidos”, que trabaja de alguna manera con el tema de la Shoá, que quiere hacer entrevistas con sobrevivientes y publicar un folleto al respecto...

Sin embargo, a pesar que no me conocían y que mi proyecto era tan vago para Ustedes, me acogieron tan bien. Estoy muy consciente que esto no debe darse por supuesto, y también sé de aquellos sobrevivientes que - comprensiblemente - mantienen sus puertas cerradas frente a mí.

A pesar de ello, Ustedes me han abierto no sólo las puertas de sus casas, sino también  a Ustedes mismos, a sus historias y vivencias, a sus pensamientos y sentimientos. Esto es algo muy valioso para mí que seguramente nunca olvidaré. Les doy mi más sincero agradecimineto.

Ahora continuaré con mi viaje y en febrero regresaré al país de los y las criminales. ¿Qué por qué lo digo así? ¿Qué no pasó ya tanto tiempo, no son ahora unos ancianos o están ya muertos los criminales de aquellos tiempos, qué no se han construido ya suficientes monumentos a las victimas, y no se han pagado ya algunos euros de „Entschaedigung”? ¿No se puede pues dejar descansar al pasado?

Pero el pasado no descansa. Ni aquí ni en Alemania. Al contrario, está muy presente. La gran cuestión está aqui en el “como”. ¿Se ha ya encarado, discutido, reflexionado y desenmascarado al antisemitismo como locura mortal, está ya construida la base para que „Auschwitz no se repita”?

¿O siguen las cenas familiares alemanas, donde se come en silencio con los cubiertos de plata conseguidos tan baratos por la abuela hace mucho tiempo, sin preguntarse por sus anteriores propietarios?

El recuerdo y la memoria son campos de duras batallas. Como sabemos, al escribirse la historia se trata más de su interpretación que de los hechos mismos. Y esto aplica también al recuerdo de la Shoá.

Como los sobrevivientes son cada vez menos, también van faltando los “correctores”, los recordatorios dedos índice e intervenciones cuando la historia es instrumentalizada, o cuando la versión dominante se desvía demasiado de los verdaderos acontecimientos.

Y no sólo los mismos sobrevivientes, sino también sus voces son cada vez menos. Por lo menos en Alemania:

En los primeros años después de 1945 los alemanes no querían oír ni saber nada. La gran mayoría de los criminales quedaron sin castigo y toda la energía fue invertida en el llamado „Wiederaufbau”.

Fue decadas más tarde - después del movimiento estudiantil de fines de los sesenta, cuando algunos “niños” comenzaron a hacer preguntas incomodas a sus padres - que algunos sobrevivientes lograron ser escuchados también en Alemania. Sus testimonios y novelas fueron leidos y los alemanes fueron „profundamente afectados” por el „destino tan inconcebible e incomprensible” de sus víctimas.

Pero si los sucesos permanecen en el reino de lo predestinado y lo incomprensible, entonces no hace falta preguntar por los -no obstante muy reales- culpables. O se responsabiliza sólo a Adolf Hitler y a „unos cuantos nazis” que aparecieron de repente y volvieron a desaparecer en 1945.

Desde hace la reunificación en 1990 y la retirada de los aliados, por fin fue posible la conmemoración de las llamadas “victimas alemanas”. Y así, los testimonios de dichas “victimas” han ido poco a poco desplazando a los de los sobrevivientes. Cada vez se puede leer, oir y ver más sobre el hambre, sufrimiento y miseria de los alemanes, sobre las noches de bombardeos que pasaban en el refugio antiaéreo y sobre la “gran tragedia nacional” de los llamados „expulsados” (“Vertriebene”) de Silesial y de Sudetenland.

Cada aniversario del bombardeo de Dresden, el 13 de febrero de 1945, se transmite largometrajes, talkshows y debates sobre el sufrimiento de los alemanes, se publica un gran número de artículos revisionistas y se realizan eventos<A[eventos|organizaciones]> de conmemoración en los cuales ya incluso se habla del „Bombenholocaust de los aliados”.

Parece ser que en la Alemania del 2006 las ediciones de libros sobre las “victimas alemanas” y la “fuerte” resistencia alemana ya han ganado terreno sobre las de testimonios de los sobrevivientes. Sophie Scholl ha tomado el lugar de Anne Frank, y por tanto no me parece nada raro que sea tan difícil encontrar una editorial alemana dispuesta a publicar „Los Niños Escondidos”.

Viniendo de este contexto, mi estancia aquí ha sido algo muy, muy importante para mi y su trabajo y compromiso me han impresionado profundamente. Aquí en Argentina como también en Alemania los sobrevivientes son muy activos, se entrometen, actúan y pasan su historia a los demás, con la esperanza de que con las jovenes generaciones se logre algún cambio positivo.

Y a esas jovenes generaciones pertenezco yo - como descendiente de los criminales. En Alemania todavía hay muchas preguntas que hacer, y también hace falta nombrar a los responsables como tales. Pero también se trata de conseguir que los sobrevivientes sean escuchados y cuidar que sus voces no sean reprimidas y llevadas al silencio.

Y para mi, un requisito para ello es oír yo misma estas voces, escuchar lo que tienen que decirme. Esto he intentado aquí y gracias a Ustedes he podido escuchar y observar mucho para pensar, reflexionar y aprender.

Como durante mi tesis trabajé mucho con los „Niños Escondidos”, o sea con Ustedes, entonces ya me eran muy familiares. Un día terminé el trabajo, cerré el libro y empaqué mi mochila.

Y mientras el libro está en Berlín en el estante, yo estoy aquí, brindando con los „Niños”, que ya se han convertido en abuelitas y abuelitos. Y así, la historia no termina en las últimas páginas del libro, sino que sigue y sigue.

Esto es para mí de valor inestimable y espero mucho poder cumplir con la responsabilidad que me corresponde como parte de la tercera generación - y especialmente como descendiente de los culpables.

¡Muchas gracias!

Dank an die Generaciones de la Shoá
(Zur Jahresabschlussfeier am 14.12.2006)

Das heutige Fest markiert fuer euch den Jahresabschluss und fuer mich den Abschluss meines Aufenthaltes hier in Buenos Aires, der mit dem Congreso Latinoamericano para el Aprendizaje y la Enseñanza del Holocausto-Shoá im Oktober begonnen hat.

Fuer den groessten Teil von euch voellig unbekannt bin ich hierher gekommen, als eine, die sich in ihrer Diplomarbeit „irgendwie“ mit den „Niños Escondidos“ beschaeftigt hat, als eine, die „irgendwie“ mit der Thematik arbeitet, die Interviews machen und eine Broschuere herausgeben will.

Und obwohl ihr mich nicht kanntet und mein Projekt fuer euch so vage war, habt ihr mich so gut aufgenommen. Ich bin mir sehr wohl bewusst, dass dies keine Selbstverstaendlichkeit ist und weiss sehr wohl um die Ueberlebenden, die mir gegenueber ihre Tueren - verstaendlicherweise! - verschlossen halten.

Ihr jedoch habt mir nicht nur die Tueren eurer Haeuser, sondern auch die zu euch selbst, zu eurer Geschichte und Erlebnissen, zu euren Gedanken und Gefuehlen geoeffnet. Diese Begegnung ist fuer mich sehr wertvoll und ich werde sie sicher nie vergessen.

Vielen Dank.

Nun werde ich weiterreisen und im Februar in das Land der Taeter und Taeterinnen zurueckkehren. Warum sage ich das so? Ist das nicht alles schon lange her, sind die Verbrecher und Verbrecherinnen von einst nicht schon alt oder gestorben, sind nicht schon genug Denkmaeler gebaut und ein paar Cent „Entschaedigung“ bezahlt? Kann man denn die Vergangenheit nicht endlich Ruhen lassen?

Aber die Vergangenheit ruht nicht. Nicht hier und auch nicht in Deutschland. Im Gegenteil, sie ist sehr praesent. Die grosse Frage ist hier jedoch nach dem „Wie“. Ist die Auseinandersetzung gefuehrt, der Antisemitismus als toedlicher Wahn entlarvt, die Basis geschaffen, „damit Auschwitz sich nicht wiederhole“? Oder wird auf den deutschen Familienfeiern weiter schweigend mit Oma’s einst billig erstandenem Silberbesteck gegessen, ohne die Frage nach dessen frueheren Besitzerinnen und Besitzern zu stellen?

Das Erinnern und Gedenken ist ein stark umkaempftes Feld. Und wie wir wissen, geht es bei der Geschichtsschreibung weniger um Fakten, sondern vielmehr um deren Interpretation. Dies trifft auch auf das Erinnern an die Shoá zu.

Indem die Ueberlebenden immer weniger werden, werden auch die „Korrektive“ weniger, die mahnenden Zeigefinger und Interventionen, wenn die Geschichte instrumentalisiert wird, wenn die Lesart doch etwas zu weit von den tatsaechlichen Gegebenheiten abweicht.

Und nicht nur die Ueberlebenden selbst, sondern auch ihre Stimmen werden weniger. Zumindest in Deutschland.

In den ersten Jahren nach 1945 wollten die Deutschen nichts hoeren und wissen, der Grossteil der Taeter und Taeterinnen ist ungestraft geblieben, die ganze Energie wurde in den sogenannten „Wiederaufbau“ gesteckt.

Erst nachdem im Zuge der „Studentenbewegung“ Ende der 1960er-Jahre einige „Kinder“ ihren Eltern manch unangenehme Fragen gestellt haben, schienen doch einige Ueberlebende auch in Deutschland Gehoer zu finden. Ihre Berichte und Romane wurden gelesen, die Deutschen waren „tief betroffen“ ueber die „unfassbaren, unbegreiflichen Schicksale“ ihrer Opfer.

Doch indem die Geschehnisse im Reich des Schicksalhaften und Unfassbaren blieben, musste auch nicht nach den doch sehr realen Taeterinnen und Taetern gefragt werden.

Oder es wurde auf Adolf Hitler und „ein paar wenige Nazis“ verwiesen, die anscheinend aus heiterem Himmel aufgetaucht und nach 1945 ploetzlich wieder verschwunden waren.

Seit der Wiedervereinigung 1990 und dem Abzug der Alliierten darf in Deutschland endlich auch den „eigenen Opfern“ gedacht werden. Und so wurde den Berichten der Ueberlebenden nach und nach diejenigen der deutschen „Opfer“ an die Seite gestellt. Immer mehr gibt es zu lesen, hoeren und sehen ueber Hunger, Leid und Elend der Deutschen, ueber die Bombennaechte im Bunker und ueber die grosse nationale Tragoedie der deutschen „Vertriebenen“ aus Schlesien und dem Sudetenland.

Zum Jahrestag der Bombardierung Dresdens am 13. Februar 1945 werden Spielfilme und Talkshows ausgestrahlt, eine grosse Anzahl an Artikeln veroeffentlicht und es finden Gedenkveranstaltungen statt, auf denen schon mal vom „alliierten Bombenholocaust“ gesprochen wird.

In Deutschland scheinen im Jahr 2006 die Auflagen der Buecher ueber deutsches Opfertum und ueber den „breiten“ deutschen Widerstand die der Berichte der Ueberlebenden ueberholt zu haben. Sophie Scholl hat die Stelle Anne Franks eingenommen und es erscheint mir kaum verwunderlich, dass es so schwer ist, fuer „Los Niños Escondidos“ einen deutschen Verlag zu finden.

Aus diesem Kontext kommend, war fuer mich mein Aufenthalt hier sehr, sehr wichtig und eure Arbeit und euer Engagement haben mich tief beeindruckt. Hier in Argentinien wie auch in Deutschland sind Ueberlebende aktiv, mischen sich ein, wirken und gestalten und geben ihre Geschichte weiter, in der Hoffnung, dass sich mit den juengeren Generationen etwas zum Positiven aendert.

Und zu diesen juengeren Generationen gehoere ich - als Nachkomme der Taeterinnen und Taeter. In Deutschland gilt es nach wie vor, Fragen zu stellen und die Verantwortlichen auch als solche zu benennen. Aber es geht auch darum, den Ueberlebenden Gehoer zu verschaffen und dafuer zu sorgen, dass ihre Stimmen nicht verdraengt und zum Schweigen gebracht werden.

Und die Voraussetzung hierfuer ist fuer mich, selbst diese Stimmen zu hoeren, zu hoeren, was sie mir zu sagen haben. Das habe ich hier versucht und Dank euch habe ich einiges zu hoeren, sehen, nachdenken und lernen bekommen.

Da ich mich waehrend meiner Diplomarbeit monatelang mit den „Niños Escondidos“, also mit euch, beschaeftigt habe, waren mir diese recht vertraut geworden. Dann habe ich die Arbeit abgeschlossen, das Buch zugeklappt und meinen Rucksack gepackt.

Und waehrend das Buch in Berlin im Regal steht, bin ich hier und kann mit den „Niños“, die in der Zwischenzeit Omi’s und Opi’s geworden sind, anstossen. Und die Geschichte endet nicht auf den letzten Buchseiten, sondern geht weiter.

Dies ist fuer mich von unschaetzbarem Wert und ich hoffe sehr, dass ich der Verantwortung, die mir als Angehoerige der dritten Generation - und besonders als Nachkomme der Taeterinnen und Taeter - zukommt, gerecht werden kann.

Vielen Dank!

 

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Wednesday 10-Jan-2007 8:04 PM
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