ACTIVIDADES


Proyección del film "El verano de Ana" (Annas Sommer)
31/7/2006, 19:30 en el Auditorio AMIA

Aunque en este film la Shoá era un eco, un contexto lejano, así como la judería de Salónica, tuvo sentido porque nos puso en contacto con algo que no suele mostrarse en los circuitos habituales y que no suele ser conocido por la gente. Hélène Gutkowski   puso el "touch" de la Shoá y la judería de Salónica, con un breve relato de quiénes eran y qué pasó con ellos.

Dirección y guión: Jeanine Meerapfel.

Países: Alemania, Grecia, España.

Año: 2001.

Duración: 107 min.

Interpretación: Ángela Molina (Anna Kastelano) [FOTO], Herbert Knaup (Max Feldman), Dimitris Katalifós (León Kastelano), Rosana Pastor (Malena), María Skoula (Anna Levi), Agis Emmanouil (Nikola), Themis Bazaka (Zoi), Dimitris Kaberidis (Abuelo Jacobo), Antigone Glikofridi (Abuela Anna), Despo Diamandidou (María).

Producción: Dagmar Jacobsen, Fanis Synadinos y José Luis Borau.

Música: Floros Floridis.

Fotografía: Andreas Sinanos.

Montaje: Bernd Euscher.

Dirección artística: Alexander Scherer y Dora Lelouda.

Vestuario: Julia Stavridou.

Sínopsis: "Desapareced, espíritus", dice Anna (Ángela Molina) mientras abre las puertas al reverbe-rante mar Egeo. Sin embargo, los fantasmas no se dejan ahuyentar fácilmente. Su marido Max (Herbert Knaup), a quien ha perdido re-cientemente, está junto a ella tanto como León, su difunto padre (Dimitris Katalifós), que sigue metiéndose en su vida cotidiana y continúa dándole buenos consejos. Mientras Anna reflexiona sobre la decisión de si debe vender o no la casona de su familia sefardita, emerge el pasado cada vez con más intensidad. Así se entera de los pormenores de la deportación de su abuela Anna, empieza a comprender la compleja relación de sus padres, que se conocieron en el exilio en Londres y descubre la apasionada relación amorosa de su padre con una joven mujer también llamada Anna. Pese a todos estos recuerdos, no deja de percibir el presente de la isla. Nada en el mar, cocina, intercambia recetas con su vieja amiga de los tiempos de la niñez, conoce y ama a Nikóla, un hombre joven de la isla, quien, por su parte, sueña con vivir en una gran ciudad como Berlín. Atrapada entre nuevas sensaciones, su duelo por Max y los descubrimientos sobre la história de su familia, Anna trata de encontrar una salida en el laberinto de su memoria. Al final, asumirá el lugar en su propia historia, ya no necesitará espantar a sus fantasmas; podrá seguir viviendo con ellos.

 

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Saturday 26-Aug-2006 10:25 AM
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