ACTIVIDADES


Segunda Generación
Diálogos desde dos orillas; "El sentimiento de ser víctimas"
10/7/2006, Reunión con hijos de alemanes.

Amigos, aunque tarde, va un breve resumen de la última reunión que tuvimos. Está hecho a varias manos. No pretende ser una crónica acabada sino tan solo dar una idea de qué pasó tanto como recordatorio para los que estuvimos como información para los que no pudieron estar. Hasta el lunes 4 de septiembre.

Reunión Nº 4. El pasado lunes 10 de julio tuvo lugar en la Embajada de Alemania, la cuarta reunión de estos encuentros que hemos llamado "Diálogos desde dos orillas".

Luego de las dos primeras reuniones de conocimiento, decidimos que las siguientes tendrían cada una un tema. Así, la siguiente, la tercera, fue sobre el sentimiento de culpabilidad de los hijos de alemanes. Esta fue sobre el sentimiento de ser víctimas de los hijos de sobrevivientes judíos.

Seis personas habían avisado que no podrían venir, 1 de la orilla judía y 5 de la  alemana no judía. Dos personas nuevas nos acompañaron, Janina Markewitsch -agregada comercial de la embajada- y Christian Thiele -periodista-.

Marisha Blum abrió la rueda de reflexiones sobre el tema que nos habíamos propuesto, "El sentimiento de ser víctimas", con un texto que preparó para la ocasión que está adjunto a ésta.  Fue el marco de la conversación y cada uno a su turno expuso sus propias historias y versiones sobre el tema. Cada uno habló desde su lugar, su edad, según ambos padres fueran sobrevivietnes o no, según la edad que hubieran tenido los padres durante la Shoá, según cuándo fuera la fecha de la inmigración y el país de donde provenían. La forma en que el sentimiento de ser víctimas se plasmó en los hijos de las víctimas según cómo ha m sido expuesto s en la forma en que fuimos marcados.

Por ejemplo se habló de la nacionalidad , de las diversas nacionalidades de los nacidos en algún pais de Europa, con padres nacidos en otro y llegados a la Argentina,  del sentimiento de haber sido acunados en el recuerdo -añorado, resentido, lastimado- del lugar perdido de  los padres. Stefan recordó que en un texto de Jorge Ruschin había leido que a diferencia de otros inmigrantes que habían venido a la Argentina buscando nuevos horizontes, nosotros, los judíos, habíamos emigrado de Europa huyendo de los escombros , más que inmigrantes éramos emigrantes, fuimos echados y buscamos otro destino. El tema de las religiones, de la práctica o no del judaísmo, en algunos de la confusión por haber recibido instrucción cristiana o ninguna instrucción  judía en un país cuya cultura es hegemónicamente católica.

Los relatos de la guerra , los relatos entrecortados, los silencios que se llenaban con imágenes míticas.  Zully se preguntó por la forma en que había n transmitido l a historia,  l as marcas, a  lo s hijos y recordó una anécdota con su hijito que, una vez fue revolcado por una ola en la playa y cuando fue rescatado y le preguntaron qué había pasado, respondió "me agarró una ola y mis abuelos pasaron la guerra". 

De entre las marcas mencionadas estuvo muy presente la  eterna pregunta de  los sobrevivientes de por qué habían sobrevivido, la ausencia de explicaciones acerca de su propia supervivencia como también acerca de las muertes de todos los demás, la tortuosa acusación de no haber sido capaces de salvar a otros de su familia como si hubiera sido eso posible y aún sabiendo que no lo era. En ese sentido comentamos la influencia de la desdichada frase "como ovejas al matadero" que cubría de vergüenza o humillación a algunos sobrevivientes como si fueran culpables de no haber vencido ellos mismos al ejército nazi, de no haberlo enfrentado. En ese punto Claudia comentó que recién podía entender el comentario que había oído de un grupo de docentes israelíes que, ante la pregunta de cómo sentían lo que pasaba en Israel, respondieron unánimememente que nunca más se dejarían matar.

Lita preguntó del lado alemán cómo habían sido sus vivencias respecto de la guerra,  su sentimiento de víctimas con las muertes de los familiares, cómo circulaba eso en sus familias.  Claudia contó que su abuela le hablaba de un tío que había muerte muy joven en la invasión a Italia pero que nunca fue un tema en su casa. Jörg recordó los bombardeos aliados sobre Dresden y otras ciudades y el sentimiento que cubrió a la población civil.

Christian Thiele, el periodista, preguntó por el sentido de la memorialización, comentó que había estado en el sitio del monumento en Berlín y que había gente haciendo un picnic, se preguntó por el sentido y efecto de mantener la memoria de esa manera.

Siendo tarde, decidimos que ése fuera el tema de la siguiente reunión que convinimos que sería el lunes 4 de septiembre a las 20hs en Larrea 1225. Marisha planteó que las palabras de apertura las hagan en conjunto dos personas, una de cada orilla.

Rescatar "activamente" el valor del sentimiento de ser víctimas
Por María Blum

Lo primero que sentí en relación al tema "víctimas" fue que  tenía la obligación de salir de ese lugar puesto que este término está teniendo "mala prensa", al menos en los medios en que suelo moverme, dado que se entiende que víctima es alguien que se queda en un lugar de total pasividad. No me refiero a esto, a este significado. Sabemos que las palabras no tienen un solo significado, razón profunda del malentendido.  Me refiero al hecho de ser tomado como objeto, sin ninguna posibilidad de defenderse y que solo por ser judíos fuimos sometidos a la máxima degradación y sufrimiento.

Finalmente resulta que si uno fue, inexorable y lamentablemente una  víctima, encima lo tiene que ocultar como si fuera una vergüenza.  Como si esto fuera poco, en el caso de los judíos durante la Shoá, parece que es casi un sinónimo de "ovejas al matadero", al margen de muchos ejemplos que demuestran lo contrario.

Hace no mucho me enteré que mi abuelo materno no murió en un campo de exterminio. Todo comenzó cuando me dijeron: "¡Tu abuelo fue un hombre muy orgulloso!". ¿Que me quisieron decir con esto?, que cuando los nazis lo fueron a buscar  a su casa en Polonia, él que durante toda su vida fue respetado por  su características personales y por la familia a la que pertenecía, consideró que podía pelear o cuestionar que se lo llevaran y.... sencillamente lo fusilaron en el acto; ¿No aceptó ser humillado?,¿No se pudo ubicar en lo que realmente estaba sucediendo?, ¿ Fue alguien que se atrevió a enfrentarlos?. Y bueno, no fue como "una oveja al matadero", pero..... lo mataron en ese mismo instante en que se resistió. Otros se sometían a las órdenes porque en un punto no perdían la esperanza, y otros, seguramente, no podían pensar. Me reverencio ante cualquiera de estas actitudes o reacciones y no dejo de tener presente, en ningún momento , en que contexto fueron tomadas.

Insisto, vale la pena aclarar esta "mala prensa" de la palabra "víctima",  porque creo que induce a una confusión muy grande.  Considero y acuerdo que la víctima es sinónimo de pasividad siempre que esté la posibilidad de elección , de tener la opción, de ubicarse en otra posición. Estaría demás explicar que no eran, precisamente estas, las condiciones.

Por todo esto es que me sacudo esta idea, además de no poder sentirla genuinamente propia y reafirmo con dolor, pero con mucha fuerza, que mis padres, mis hermanos y gran parte de mi familia han sido víctimas de uno de las actos mas horrorosos de la humanidad. Yo también he sido víctima por haber nacido en un hogar en el que el clima dominante fue "la guerra" y de ningún modo estoy en una posición de pasividad. Claro, yo estoy en condiciones de elegir. 

Desde niña supe con mucho sufrimiento, que habíamos sido víctimas del algo terrible, aún cuando no conocía la palabra víctima o no tenía conciencia de lo que ella significaba;  lo sabía, esto quiere decir,  con el cuerpo, con las vísceras, con el alma. Hay terribles circunstancias de la vida, períodos históricos, en los cuales uno queda atrapado y no le queda otra que ser una víctima.

Es así que no quiero negar que los judíos fuimos víctimas durante la Shoá.  Es más, quiero aprovechar esta oportunidad para reafirmarlo, sino sería hipócrita y también lo sentiría como  una traición a mis padres. Además, otra vez se repetiría la situación perversa, que muchas veces observamos, en la que el que tiene vergüenza y se siente humillado es la víctima y no el perpetrador, como cuando en donde se señala la violencia y el odio es en la víctima y no en quien la produce.

Así como Uds. "los hijos de alemanes"  trasforman la culpa en responsabilidad, o dicen y explican las causas por las cuales no pueden sentirse culpables pero si responsables de revisar el pasado, yo como "hija de sobrevivientes de la Shoá" siento que mi mandato es transmitir para honrar  y ser portavoz de mis antepasados y para transformar mi experiencia en algo que sirva a mi entorno, lo que en otros términos significa trasformar un obstáculo en ventaja. Y es precisamente en este punto que nos podemos unir, tanto Uds. como nosotros, desde la responsabilidad o el legado, término que prefiero y siento mas, de recordar el pasado en función de un mejor presente y futuro. Este es nuestro legado: transmitir para mostrar que la guerra es dolorosa para todos, que deja sus terribles marcas en victimas y victimarios, y que uno es responsable no solo por uno sino por las generaciones venideras.

A propósito de esto considero pertinente citar a Sophie Scholl, aquella joven alemana de 21 años de edad, que junto a su hermano Hans, ambos estudiantes universitarios y enemigos del lll Reich, formaron parte del movimiento de resistencia clandestino conocido por el nombre "La Rosa Blanca". Sus últimas palabras al ser condenada a muerte  (l943) fueron: "ustedes estarán aquí, en el banquillo del acusado pues tendrán que dar cuenta a la humanidad y al pueblo alemán por haber cometido semejantes atrocidades y por haber manchado la historia de los alemanes que tendrán que cargar con ella por muchas generaciones, no habiendo ni olvido ni perdón por lo que han hecho a la civilización europea y a sus hermanos alemanes también". (*).

En síntesis, la responsabilidad es el punto de encuentro a partir de nuestra experiencia. Uds. desde la culpa que les infieren los demás, nosotros desde ser víctimas, ambas transformadas en responsabilidad. Ambos conceptos impulsores y motores de la responsabilidad de transmitir el legado. El pasado no lo podemos transformar pero el presente y futuro si.

Vengo para ver que podemos hacer juntos, y en algún punto, si retomamos el discurso de Sofhie Scholl, Uds. también son víctimas, sin pretender homologar y con enorme diferencia de matices. Siendo que ambos lo somos pero a la vez enriqueciéndonos con la heterogeneidad, mostrarle al mundo cuales son las consecuencias.

Tenemos la oportunidad de encontrarnos, pensar, compartir y, si lo deseamos, de realizar una labor fructífera que podría tener la forma de algo en relación a la educación. La intención es que juntos, siendo que en la guerra todos salimos lastimados invariablemente, podamos producir alguna influencia favorable.

Me propongo ir a fondo, con lo cual quiero decir que nos tenemos que atrever a hablar de nuestras contradicciones, sentimientos contrapuestos,  dispuestos a escuchar, a estar abiertos. Transitar este camino es animarse a cabalgar sobre los distintos bordes, posiblemente ríspidos, que estos encuentros nos plantean, para nosotros mismos y frente a los demás. Con lo cual los invito y me invito a ser sinceros, con respeto, pero tampoco ser condescendientes. Explicitar lo necesario, cuidadosos y apasionados al mismo tiempo, pero no  limitarnos a lo políticamente correcto.

Amos Oz (**) reconocido escritor israelí y a la vez un gran analista de los conflictos de Oriente Medio, que habitualmente condena a los  fanáticos y sostiene que ya es hora de hacer la paz con los Palestinos, dijo lo siguiente al final de una entrevista:

"Frente a un gran incendio los seres humanos tenemos 3 (tres) reacciones:

1º están los que huyen para salvar el pellejo dejando que los demás se las arreglen como puedan. Hay todo un sistema político e ideológico basado en esto.

2º están los que se van a su casa y escriben una carta indignada a un diario demandando la inmediata renuncia de los responsables 

3º, luego está el tercer grupo que son los que buscan apagar el incendio con lo que tienen a mano, aunque sea una cuchara de té.

El tema es que el incendio es muy grande y la cuchara muy chica, pero como los seres humanos somos muchos, si todos llevamos en el bolsillo una pequeña cuchara de té y tiramos a la vez agua con ella, podemos apagar el fuego. Yo voy a ser el fundador de la Orden de la Cucharita de Té". 

Adhiero a Amos Oz y a su Fundación. Me dan ganas de hacerme socia de ésta y creo que si tenemos criterio de realidad y no nos devoran ansias omnipotentes,  este es el camino, tomar la cucharita de té, poder marcar una diferencia, por pequeña que sea.

Los  invito a que engrosemos la "Orden de la Cucharita de té".

 

* Sofhie Scholl,  FESTIVAL DE CINE ALEMAN 2005;  por Bejla Rubin de Goldman 

* * Amos Oz nacido en 1939. Revista Viva del Diario Clarín del día 4 de Junio  de 2006, Entrevista realizada por Telma Luzzani (enviada especial a Tel Aviv, Israel)

 

 

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Saturday 26-Aug-2006 10:27 AM
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