"LA ULTIMA NOCHE EN BUENOS AIRES"
por Silvya Valle*
Cada vez que he tenido la inmensa fortuna de viajar a Buenos Aires ha sido una experiencia maravillosa.
Esta última oportunidad, se trató de mi asistencia al 10º Encuentro de Dirigentes de Instituciones y Comunidades Judías de Latinoamérica, realizada por el JOINT Y LA AMIA en Mar del Plata del 10 al 14 de mayo pasados.
Excelente encuentro, sus paneles y talleres de estudio de muy buen nivel y por sobre todo fueron un llamado al análisis de las diferentes circunstancias que hoy se viven en nuestras comunidades, distantes en tiempo, valores y motivaciones a lo que fueron las de años atrás.
Pero éste no es mi tema de hoy. Sin dejar de valorar lo que este encuentro significó para mi, hoy quiero resaltar la mas vívida experiencia que me liga al tema de la shoá, motivación que ha significado mi trabajo y consagración al servicio de la causa judía y la valoración de lo que significa el Pueblo Judío en el contexto de las naciones y los diferentes credos y grupos religiosos.
Mi presencia entre el grupo de asistentes al taller de GENERACIONES DE LA SHOA no era una casualidad.
Tampoco era un avatar de la fortuna.
Yo estaba allí porque a través de los anios y mi hermandad con Diana Wang me habían llevado a vivirlo.
La actividad comenzó con la película de Melissa Haacker "My knees were trembling" "Mis rodillas temblaban" sobre los Kindertransport, que relata la historia de una niña judía que fue llevada a Inglaterra y adoptada allí por una familia cristiana, la relación con su hija, y las historias de otros niños que lograron sobrevivir en similares circunstancias.
Allí, menuda y frágil, pero contundente, clara y elocuente estaba Ruth, una niña que había sido llevada a Inglaterra en esos transportes.
Y a partir de allí vinieron los momentos de evocación de los allí presentes. Todos ellos adultos, en un viaje de regreso al pasado para rememorar aquellas dolorosas escenas cuando muchos de esos niños de 2,3,4,5,7 y mas años vivieron el episodio de la guerrra, la separación de sus padres, cuando algunos de ellos fueron entregados a familias cristianas por sus progenitores para tratar de salvar sus vidas.
Otros, tal vez uno de ellos, permaneció con los suyos y milagrosamente lograron salvarse todos.
Y escuché sus desgarrradoras palabras cuando algunos hicieron público su sentimiento en aquel momento de su temprana niñez, de sentirse abandonados.
Y de la niñez extraviada, y de la inmediatez de las decisiones.
Y se me encogió el alma. Hubiera deseado abrazarlos a todos y decirles que nosotros los hijos de los sobrevivientes tan solo ahora entendíamos sus tristezas y sus pérdidas porque en el silencio vivido en nuestra propia niñez había un respeto por su dolor.
Hoy muchos de nosotros arañamos de sus recuerdos para conocer nuestro propio pasado.
No queremos continuar nuestras vidas conociendo a nuestros abuelos y tíos solo a través de fotografías.
Queremos saber quienes fueron, y deseamos conocerlo de sus propias y dolorosas evocaciones.
Por eso ahora, cuando la emoción de aquel encuentro está tan vívida en mi memoria y tan cercana a mi corazón quiero decirles que cada uno de ustedes, tanto como mis padres y mi tío, son mis héroes, nuestros héroes Judíos.
Gracias a ustedes, nosotros los hijos de los sobrevivientes y nuestros hijos y nietos llevaremos esta herencia como el mas valioso tesoro legado, gracias a ustedes hoy podemos sentir la continuidad del Pueblo por ustedes.
Porque esta herencia es el motivo de nuestro despertar, de nuestro amanecer de cada día.
Cuando al despuntar el alba el sol abraza mi piel, cuando los ríos y mares nos regalan sus aguas, cuando el amor y la pasión engendran una nueva vida, cuando la libertad me permite caminar por parajes de verdes caminos y pájaros de mil colores, cuando la vida me regala el don de tenerla y vivirla intensamente no puedo menos que agradecer a ustedes que lucharon en el día a día por conservarla.
Por ello les abrazo y les digo GRACIAS, GRACIAS por permitirme entrar en vuestras vidas, esas historias que sus hijos y nietos deben conocer.
Vuestros silencios y nuestros silencios respetuosamente deben ceder y dar paso a estos diálogos que tanto nos alivian a todos.
No tengáis temor de hablar, nosotros y ustedes, todos, lo necesitamos.
VUESTRO PASADO ES NUESTRA HISTORIA, Y SIN HISTORIA, QUIENES SOMOS?
Hoy, desde lo mas profundo de mi corazón les envío un emotivo abrazo y brindo LECHAIM POR USTEDES, NUESTROS HEROES, LOS PERSONAJES MAS IMPORTANTES DE LA CONTINUIDAD DE NUESTRO PUEBLO.
* Silvya Valle. Cali, Colombia. Segunda Generación
Directora de DDHH de la B´nei Brith Distrito XXIII |