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GENERACIONES
17/4/2006: Celebración de Pesaj.

Crónica de Diana Wang

Queridos amigos:

El lunes 17 hemos celebrado nuestro Seder de Pesaj.

Alrededor de una mesa enorme pudimos acomodarnos todos. No nos conté pero creo que éramos más de cuarenta, tal vez cerca de cincuenta.

Fuimos bendecidos con la presencia de dos nietas de Raquel y un nieto de Abraham. Fue para ellos todo. Es para ellos todo. Sobre la mesa, las velas, el plato con la keará, las tres matzot, y la copa del profeta. Abraham y su nieto, bendijeron el vino. A mi me tocó bendecir las velas, cosa que hice gracias a que Abraham me soplaba lo que tenía que decir.

Leímos entre todos la Hagadá que nos había preparado Aída, nuestra historia que se oía en diferentes voces, algunas agudas, otras cascadas, algunas fuertes, otras cautelosas, una Hagadá policrómica en presencias e historias de las que cada uno era portador y sólo se evidenciaban en ese temblor, en ese recato, en ese pequeño desgarro de la voz.

Algunos habían traído otros textos para compartir, sin concierto previo, espontáneamente. Irene nos leyó sobre su primer Seder de Pesaj en lo de su tía Pola cuando llegaron a la Argentina, ese ritual que se estableció en su familia luego de su liberación. Mira compartió sus recuerdos de aquel Seder en la noche más negra de su vida en Auschwitz, cuando todas las chicas de la barraca rodearon a su mamá y entre todas evocaron las recetas de las comidas que deberían haber estado comiendo, que eso les dio fuerza para seguir vivas.

Any nos contó qué hubiera pasado si Julio César despertara hoy en Italia sin entender ni el idioma que hablaban ni la religión que practicaban y lo contrapuso con lo que pasaría si Moisés se despertara hoy en Jerusalem pudiendo hablar el mismo idioma, siendo familiar con los mismos ritos, como testimonio de cómo la memoria y su ejercicio nos ha dado esta sólida persistencia como pueblo. Después, ya teníamos hambre, vino la comida. Rosi reemplazó a Frida que estaba de viaje, y lo hizo inmejorablemente. No sólo no faltó nada sino que todo era delicioso: guefilte fish, jrein, latkes, ensaladas varias, distintos modelos de huevo y verduras y tartas, gaseosas, vino y luego los dulces y el café y el te... Ya satisfechos, empezamos a cantar, en francés, en ruso, en idish... siguiendo el ritmo con las manos, siguiendo las letras que siempre alguien recordaba, acariciándonos mútuamente con nuestras voces y recorriéndonos dulcemente en nuestras sonrisas.

Empezamos siendo esclavos en Egipto y terminamos con el deseo milenario de: el año que viene en Jerusalém.

El lunes 17 hemos celebrado nuestro Seder de Pesaj.

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Wednesday 16-Aug-2006 11:20 PM
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