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24 de noviembre de 2004
CIERRE DEL ENCUENTRO MENSAJE DE IRENE DAB |
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| Me tocó a mí decir algunas palabras para el cierre de nuestro Encuentro de Cara al Futuro. Hemos escuchado magníficas exposiciones, hemos participado de enriquecedores talleres, hemos visto películas, hemos asistido a exposiciones artísticas de un enorme valor. Hace un año estamos preparando este acontecimiento. No ha sido fácil. Esta temática conmueve enormemente. Se han vivido muchas emociones se han planteado muchas preguntas con respecto a la forma, al modo de hacerlo, de organizarlo, se han presentado muchas dudas. Fue un gran esfuerzo, pero al fin lo hemos logrado. Tengo la certeza de que salió bien y de que todos, tanto los organizadores, como todos los que han participado, hemos salido enriquecidos, emocionados, agradecidos, con la firme convicción de proponer cambios en la cultura, en la Educación, en la convivencia, contribuyendo a que hechos como el Holocausto y otros genocidios nunca más ocurran. Aquí me quiero detener para agradecer de todo corazón a todos las personas e instituciones que han colaborado y han entregado (muchísimo de sí) el alma para que este Evento se pueda realizar. Especial agradecimiento a la Fundación Memoria del Holocausto Museo de la Shoá por su colaboración y un enorme agradecimiento y reconocimiento a la Presidente de Generaciones de Shoá, Diana Wang, gestora de la idea, fue quien durante todo el año trabajó sin parar, alentándonos a todos con un entusiasmo permanente. Gracias Diana en nombre de todos los integrantes de las Generaciones de la Shoá. Nosotros somos los últimos testigos vivientes de los horrores que perpetró el nazismo y sus colaboradores contra el pueblo judío en Europa. Sentimos que al habernos salvado, hemos triunfado sobre una ideología que con una saña inimaginable pretendía hacernos desaparecer de la faz de la Tierra. Por esta razón, como último testigos directos sentimos que es nuestro deber y nuestra misión preservar la Memoria de la Shoá y es nuestra obligación el poner en palabras, contar y contar miles de veces los hechos tal como sucedieron. Tenemos la obligación de preservar la Memoria de millones de muertos de nuestro pueblo y por otra parte tenemos la obligación de denunciar a todos aquellos que han negado y aun hoy niegan la existencia del Holocausto. Durante largos años no hemos hablado de lo que fueron nuestras historias. A pesar de que ya pasaron muchos años de aquella época, a la mayoría de nosotros parece todavía que sucedieron ayer, hace muy poco.
Ahora necesitamos transmitir esto a nuestros hijos, a nuestros nietos,
a la humanidad entera para que nunca se olvide y que jamás se
repita. Los sabios judíos de la antigüedad dijeron "Aquel que mate a un solo hombre es como si matara a toda la Humanidad" y "aquel que salve a un alma es como si salvara a toda la Humanidad". Esta es una elemental afirmación de vida y de esperanza. Por lo tanto a los que nos siguen les toca difundir los hechos del Holocausto a las jóvenes generaciones, a todos los hombres sin distinción de clase, para que nunca jamás vuelva a suceder, para que nos inmunicemos todos contra la espantosa mentira del nazismo, para que todos podamos vivir y confraternizar en este nuestro planeta. Nunca más ningún Holocausto en ningún lugar de la tierra. Muchas Gracias. |
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